 Motivado por el inminente mini viaje a Londres que se van a gozar la sección de Prim del famulio, Indalecio ha tenido que cambiar de hogar durante unos días; es decir, que se ha venido a pasar unas vacaciones en El Palomar. En las horas previas habíamos llevado a cabo leves cambios en el interiorismo de casa para adaptarnos mejor a las necesidades y manías del Sr. Gato. Lo más relevante fueron la retirada de los estores del salón y la reubicación del sofá, completamente pegado a la pared, ya que a Indalecio le encanta acomodarse en los cojines del respaldo para tener una mejor visión del mundo exterior.
Pues nada. Llegó Indalecio. Raquel ha comprado un cagadero nuevo, muy sofisticado, para intentar que el minino no deje el suelo de alrededor de su letrina salpicado de las piedritas que a él tanto le ponen... Y nada, ya digo. Indalecio es un gato muy buena gente y no da guerra, se adapta a la nueva situación más rápido que nosotros; da la impresión de que siempre hubiera vivido en casa; mucho mejor así.
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