Domingo en Amaren a 32º
domingo, 15 de mayo de 2022

Domingo de calor intenso, y además bastante inesperado.
Hemos dedicado el día a pasear por la ría y a visitar la expo de coches del Guggen.
A primera hora hemos dejado a Indalecio al cuidado de la casa y hemos salido a caminar.
Escaleras de Solokoetxe, Arenal, Campo Volantín, ascensor del Puente de La Salve, Guggenheim.
La expo de coches? una chulada. No me esperaba que la muestra de automóviles me resultara tan atractiva. Allí hay de todo: coches antiguos, reliquias de los inicios, prototipos increíbles, modelos clásicos de todo tipo; en fin, un despliegue de diseño y arte digno de un museo como el nuestro.
Tras la visita nos echamos una caña y un bocadillito de jamón en la terraza del museo, sentados a la sombra y disfrutando de una mañana calurosa y soleada.
El plan original era comprar unos chipis y ensaladilla en La Oka, pero estaban agotados. Así que dimos un giro al plan mañanero y decidimos comer en algún restaurante, a pesar de que a esas horas conseguir sitio no parecía tarea fácil.
Pero hubo suerte. En la calle Diputación probamos fortuna en el Amaren, un restaurante enfocado a las carnes a la parrilla. Y, ya digo, tuvimos suerte. Nos prepararon una mesita estupenda y nos dispusimos a comer...
Menú: ensalada de ventresca y chuleta deshuesada de vaca vieja.
La ensalada muy sabrosa, y al chuleta... fabulosa. Nos presentaron la carne a medio hacer y ya cortada, y en lo alto de la mesa una parrilla con sus brasas ardientes.
Qué rico todo. Y bien mojado con una botella de cava.
Después de tan buena comida optamos por regresar al barrio en metro; demasiado calor.
Y en le barrio? Más copas de cava en La Jarrita Helá. Unas cuantas y un cierto pedete espumoso. Pero bien, muy a gusto.
Y terminamos el día en casita, controlando lo mejor posible las ganas de seguir dándole; pero controlamos. Raquel se acostó a ver tele y yo le seguí poco después, tras dejar la casa en orden de revista.
Un domingo en el que Joshua también tuvo su momento de gloria: había hecho planes de merienda en su casa con Francis... ouuhhh. No sabemos qué se coció allí, o si tan siquiera se coció algo. Lo único que podemos señalar es que a eso de las ocho y pico le llamó a Raquel para decirle lo de siempre: que le llamara a Francis porque no le cogía y estaba preocupado ¿?. Incógnitas como suele suceder con el excelso poeta. Ciertamente pudo haber sucedido cualquier cosa, incluso alguna cosa de las que mejor no hablar. Pero creo que nunca lo sabremos, así que... que le den.

#guggenheim - #amaren - #cava - #jarritas - #pedete - #joshua

© Zalberto | enero - 2026