3 de Julio - Regreso al hogar
domingo, 03 de julio de 2022

Nos despertamos en el maravilloso tálamo de La Caminera. Son las siete y media de la mañana. Raquel se viste y sale a caminar por los alrededores del hotel; yo remoloneo un rato hasta que me decido a levantarme y darme un pase por la ducha. El desayuno a las ocho y pico.
Desayuno bufet, por supuesto. Aunque hay de todo lo que uno puede desear, mi tránsito intestinal no me permite darme alegrías. Me preparo un café, muy fuerte para mi gusto, y me sirvo unos trozos de frutas frescas en un plato; es todo mi desayuno.
Para eso de las nueve y media ya me encuentro plenamente capacitado para ponerme al volante del coche y enfrentarme al largo trayecto que nos espera: unas 6 horas de viaje, unos 600 kms.
Con las maletas ya listas dejamos la la habitación y pagamos: 387 €. Me esperaba incluso más.
El día es espléndido. Las llanuras de ondulantes colinas de los alrededores del hotel se extienden hasta alcanzar la línea del horizonte se mirara por donde se mirara. ¡Qué placer me producen esas extensiones de llanuras; la curva de la Tierra se funde con la del cielo y la bruma desdibuja la realidad cuando se deja volar la vista hasta Lejos es un punto aún intangible!
El plan. De nuevo el plan. Hemos pensado hacer un viaje relámpago, con las paradas justas para descansar y repostar, tanto el coche como las personas.
La primera parada es en la gasolinera de Seseña. Repostaje y meadita; Raquel su pitillito.
La segunda parada en el hotel de Santo Tomé del Puerto, a los pies de Somosierra por la parte de Segovia. Pepito de ternera y dos botellitas de agua mineral con gas; Raquel su pitillito.
La parada final en la esquina de casa, para descargar. Sobre las cuatro de la tarde cerramos el capítulo "Regreso al hogar". Con todos los trastos esparcidos por el pasillo nos damos un respiro, miramos alrededor y los dos pensamos "qué casa más guay tenemos"; es una suerte, y lo suyo nos ha costado.
Esa noche, al dejar caer el cuerpo sobre nuestra cama, redescubrí una obviedad de mi vida actual: la mejor cama del mundo está en Zabalbide 52-7ºA, en la habitación pequeña del Palomar, en la que el silencio reina en la noche, en la que los huesos y sus carnes se integran en la blandura esponjosa y en la que el sueño es un sueño hecho realidad. Nueve horas durmiendo, nueve. Regreso al hogar completado.

#202206orgiva - #lacaminera

© Zalberto | enero - 2026