Día tranquilo. El bricolaje señorea todas las actividades fundamentales. He atacado con confianza el arreglo del lienzo de pared bajo la ventana del salón. Está hecho una mierda: bajo la pintura sólo sale arena, textualmente... arena. Es harto complejo reparar esa zona sin recurrir a la retirada de todo el material en mal estado, que es mucho. Yo he optado por levantar toda la zona que estaba agrietada y con burbujas de aire bajo la primera capa. A continuación he rociado toda la zona arenosa con un spray de pegamento de cianocrilato o como se diga. Cuando ha secado el pegamento, más o menos, he procedido a aplicar perlita, yeso fino, con toda la habilidad de la que soy capaz, que es bien poca. Y a esperar al día siguiente, para dar tiempo a que el secado sea lo más completo posible. Tras el momento albañil he comenzado con el momento pintor de brocha fina. Sí, he cogido el relevo a Raquel en el trabajito de cambio de cara del mueble castellano de bajo la ventana. He retocado con Aguaplast todas las imperfecciones de las puertas, que son muchas. Mañana seguiré con un suave lijado, una revisión de posibles retoques pendientes y un repinte que pide a gritos. Creo que va a quedar muy decente, o por lo menos muy distinto, muy cambiado, rejuvenecido. Al mediodía hemos comido una ensalada campera preparada a toda prisa, entre mano y mano de yeso etc. Luego sesteo tranquilo. Por la tarde descanso, paseo hasta la carnicería a pillar huevos, filetes, lomo adobado y tres botes de bonito en aceite de oliva. Un pote en Los Llanos y a casa a cenar, ver Masterchef y descansar. Un día tranquilo y ligeramente productivo. |