 De nuevo es jueves. Sí, las cosas con mayúsculas siempre pasan en jueves; algunas los miércoles. Joshua se ha ido en jueves. Nadie tiene esto previsto, simplemente pasa, y si es jueves... pasa más.
Todo está controlado, las chicas son muy organizadas; y siempre cuentan con el auxilio de la Ima, que es una muchacha muy dispuesta.
El funeral será el viernes, mañana, a las 6 de la tarde, en el Carmelo. Yo no tenía claro que fueran a preparar el momento cristiano, pero ellas sí lo tienen claro; sin duda, el poeta no era especialmente espiritual, sin duda el poeta era más bien de condición carnal, muy carnal, mucho.
Al mediodía me uno al grupete femenino, en la terraza del bar de junto al Aida. Están tomando unas cañas. Está Esther, está Raquel y al poco llega Ima, que ha estado negociando con el cura las condiciones generales del funeral, básicamente el horario.
Cañas y cañas. Cañas y hamburguesas en el Errondaberri. Cañas y más tarde siesta en cama y sofá. Y luego tortillas francesas, y a dormir.
Un día extraño, una situación esperada para un tiempo futuro, un momento del futuro que plegando el espacio-tiempo se hace materia cuántica y hace acto de presencia sin lanzar aviso alguno, sin redoble de tambor ni fanfarria de cuerda y viento. Un día que queda marcado en el calendario familiar. Un jueves... y nada que añadir. |