 Comenzamos la semana valdeporrina subiendo a La Cruz a sembrar las rocas con las cenizas de Jesús, derramando su esencia poética sobre las luces y sombras de la Feli, su añorada compañera de fatigas. El día es estupendo para caminar. Al pasar por delante del Serio se une a nuestra expedición la cariñosa Zara, que nos acompañará durante toda la caminata. Raquel cada vez sube con más garbo, y esto se agradece. El plan es subir hasta Dulla. Una vez sobre Paño decidimos cambiar el plan: nos atrae más la idea de bajar por el camino de Pedrosa. Y a ello nos ponemos. Una vez de vuelta al valle nos tomamos un refrigerio en la terraza del Serio, botellín y patatas fritas. Y pá casa. Comida? Un arroz estupendo made in Raquel, con sus cosas, su pollo, sus verduras y su caldo rico de caparazón de pollo. Comer, peta y siesta; una virguería de plan. A lo largo del día continuamos enfrascados en los trabajitos de la casa. Yo he retocado la perlita de los desconchados y he rematado los detalles imperfectos del mueblecito de bajo la ventana; ha quedado de cine.
Nota Calle la Vega.- El Boris y sus secuaces han instalado sus pertrechos junto al edificio: todo indica que en breve comenzarán las obras de restauración de la fachada, tan largamente esperadas. |