Refresca en Santelices
martes, 26 de julio de 2022

Una semana ésta que se presenta con una inesperada y bien recibida bajada de las temperaturas.
Despertar. Café y baño. Ropa montañera y a subir a Paño. Raquel se apunta y se vuelve una vez coronada la cima sobre el valle. Yo continúo. El día es desapacible para cualquier mortal loco por la luz del sol, pero apacible para los mortales que adoran el frescor y las nubes húmedas y densas.
No puedo entretenerme más de la cuenta porque tengo que bajar a tiempo de hacer la clase con Maite, que hemos concertado a las diez y media. Sin problemas. Cumplo y a la hora prevista estoy presto para retorcerme en la sesión de piernas. Sin problemas.
Otro día apacible. Bricolaje suave, a modo de preparación y calentamiento para los próximos días y para los próximos sudores. Un paseo hasta la carnicería a comprar unos filetes para comer; otro pase por el Serio a comprar patatas, vainas y lechuga; y un cocineo tranquilo en casa a cargo del figura: vainas con patatas y filete a la plancha; dabuten.
Ah. Hemos visitado el hotel rural de Araceli. Muy chulo. Nos ha enseñado el sitio especial en el que ha colocado la lámpara de la Tata que le regalamos: queda guay, qué cosas eh.
Una siesta y un transcurrir del resto de la tarde sin agobios ni estridencias, sumidos ambos en la paz de la casa y de las pequeñas cosas hogareñas. Además, mañana toca empezar con el rodillo y eso ya es otro cantar; así que... tranquilidad.

#202207santelices - #araceli

© Zalberto | enero - 2026