 A primera hora, y tras la clase con Maite, me pongo con seriedad a pensar y repensar la colocación del estor en la ventana del salón. No es tarea fácil; incomodidad al tener que operar en el techo; dificultad máxima a la hora de tomar medidas y, sobre todo, al preparar el terreno sin perder la horizontalidad y tampoco la verticalidad. No ha sido tarea fácil, pero me la he tomado en serio y no he comenzado a marcar previo taladrar hasta que no he tenido perfectamente claros los procedimientos y los intríngulis, que un paso en falso hubiera sido un desastre, ya que el taladrar en el techo los fallos se pagan caro. Y el esfuerzo y la meticulosidad han dado fruto: el estor ha quedado perfecto; perfecto de colocación y perfecto en su lugar armónico y decorativo. Ahora ya sólo queda ir al IKEA a comprar otros dos estores más, idénticos al de la ventana. Creo que la actuación va a ser un éxito. Veremos. |