Un día muy ruidoso...
jueves, 15 de septiembre de 2022

Las obras de la fachada continuan.
Hoy ha amanecido el cielo cubierto de nubes, como amenazando lluvia. Pero como no acababa de romper la membrana del cielo me he animado a salir a caminar por Paño.
A primera hora los currelas de la fachada la han emprendido con la zona de nuestra terraza, por lo que la ruidera ha sido notable. Raquel, además, está agobiada con la posibilidad de que a Indalecio le pase algo por andar rondando alrededor de la plataforma elevadora; un agobio comprensible pero exagerado (más se agobiaría si supiera que justo cuando me disponía a comenzar la caminata, le veo a Indi que aparece por debajo de la puerta del chalet de Las Virtudes y que cruza la carretera tan pichi, como si tal cosa; vamos que si se entera Raquel de que anda por la carretera, no le vuelve a dejar salir de casa ni de coña; en fin, me lo callo, de momento).
Caminata.
Para evitar a Zara me aproximo al inicio del sendero en la panadería por la carretera principal. Subo a la Vía Verde y me dirijo hacia la izquierda, hasta tomar la senda de Pedrosa-Paño. Esta opción la he hecho varias veces en bajada, pero nunca en subida; así que es una experiencia nueva.
La subida es más prolongada que la de la fuente, pero me ha molado. Una vez en llano me he tenido que calzar el chubasquero mega fino para protegerme de los insectos que revoloteaban por decenas alrededor de mi piel morena. Con el chubasquero paso calor, pero me los bichejos molestan menos.
Una vez arriba, al llegar al camino ancho de Paño, he optado por dirigirme hacia la izquierda para buscar la subida que transcurre junto al vallado y que enlaza con el sendero de Bajo Dulla, mi favorito. Me ha molado, aunque durante un rato me he aventurado campo a través: emociones fuertes pisando argomas y esquivando moñigas.
Tras recorrer el sendero Bajo Dulla he iniciado la bajada habitual, pero al llegar al camino ancho me ha tentado la posibilidad de buscar el risco en el que han colgado hace pocos meses una bandera rojigualda. Tengo referencias de que no hay camino, sino que para llegar a la bandera hay que internarse por el bosque de Quercus sin la seguridad de estar yendo en la dirección correcta. Yo he usado el Maps para visualizar mi ubicación, y me ha servido para orientarme; pero ha llegado un momento en el que la floresta estaba tan cerrada que he preferido darme la vuelta y dejar la aventura para otro día (además ya estaba bastante cansado y se me estaba haciendo un poco tarde).
El descenso por el camino de la fuente. Para festejar la caminata tan bravía me he obsequiado en el bar de la Piscina con un pincho de tortilla y una 1906. Y a casa a preparar la comida; lentejas con chorizo de Soncillo.
Un poco de apalanque para reposar la digestión y a Medina de garbeo y compras.
El objetivo principal era recoger en Trazos dos envíos de Amazon: una bola para Indi y un set de pomos para las mesillas del cuarto pequeño, las que está repintando Raquel.
El objetivo posible era comprar el regalo de cumpleaños para Jorge. Misión cumplida en MedinaPiel: un par de zapatobotas de color azul muy elegantes; esperamos que le gusten.
Y regreso al pueblo previa parada en Puentedey a echar una caña y un pinchito de huevo con aceituna y surimi; y un paquete de patatas fritas Los Leones...
¿Para cenar? Una sopa exquisita hecha con el caldo de las últimas vainas, con su fideo cabello de ángel y sus huevos escalfados; una delicia.
A la cama. En la tele hemos empezado con una serie coreana, de un tipo que marcha a Surinam a hacer negocios con la pesca de la raya, etc. Apenas he aguantado unos minutos: me he quedado frito enseguida.
Mañana más.

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