 Tras un viernes muy fiestero siempre llega un sábado encamado y perezoso, como es el caso. También es importante señalar que no me hice el remolón a la hora de preparar la comida y la cena, los dos momentos imprescindibles en el día a día. Para comer me curré un tomate de los míos, que a continuación sirvió como aderezo fundamental a unos huevos fritos sobre arroz basmati... la comida de las vísperas dolientes. Y para cenar una sopa de sobre, a petición de la audiencia, y una tortilla francesa a pelo; justo lo que al cuerpo le sienta de cine. Y mucho descansar... yo, porque Raquel incluso se dio una buena vuelta en la bici potrosa. La chavala tiene mucha correa; es joven aún, jeje. Y poco más. El Indalecio saliendo por la campa a sus anchas, pidiendo mimos y comida, y dormitando por todos lados y a todas horas; es una gran compañía, la verdad.
Nota Berto.- El Berto no se ha recuperado bien de la operación en la que le extirparon un tumor en el culete. Ha desarrollado mal y la analítica del extirpado ha resultado ser mala también. |