Monte, lentejas y Reinosa
lunes, 03 de octubre de 2022

Un día de intensidad silenciosa, un día que comienza subiendo a La Cruz por el acceso directo, en pendiente y en línea recta. Una vista al panorama nebuloso y un caminar hasta el Paño, para regresar al valle atravesando el bosque de carrascas y pequeños quercus por el sendero que desciende hasta la trasera de la Residencia.
Los insectos hacen acto de presencia cuando el sol logra calentar el velo de la amanecida sombría y húmeda. Son mosquitas que revolotean aleatoriamente atraídas por mi química irresistible; yo soy el imán en azul turquesa que brilla entre las sombras del bosque. Nada me detiene. El valle se vislumbra al fondo de mi visión intermitente, luces y brillos, reflejos fugaces. Finalmente me detengo en la zona de ocio, junto a la presa, y allá me desembarazo de mi armadura de nylon y azul. Voy llegando al corazón del asentamiento, la comida me espera.
Menú del día: lentejas con chorizo y morcilla de Soncillo.
Cocinillas: el que suscribe.
Me lo gozo en la cocina. Pongo música en mis oídos, es um buen momento para conocer cosas nuevas. Ha caído bajo mi radio de influencia un sinfín de posibilidades funkys; ya se sabe, esto es lo mío. North 41 por ejemplo. Ahí me puse y ahí bailoteé por sobre la cerámica grasienta de la cocinilla popular. Hoy lentejas de las mías, y me apresto a ello con dedicación total. A eso de las dos ya las tengo.
Mientras las lentejas burbujean en el mundo a presión yo abro suavemente mi válvula de descompresión y me trajino un par de latas ORO en la terraza, disfrutando del calor del sol; sucesos sencillos y al alcance de cualquiera, eso es lo mío, allá voy.
Y después de comer llega el momento de hacer la digestión tirando de móvil, tumbado a la bartola, buscando imágenes que me sugieran carcajadas y memes; eso también es lo mío y allá voy también.
Y después ¿? pues viajar a Reinosa a comprar suministros en el Mercadona, previa visita al MegaChino de junto al LIDL, en donde pillamos materiales diversos que llevamos anotados en la parte apropiada del pensamiento, en ésa en donde dejan las ansiedades y los proyectos factibles, en la zona más alejada de la que alardea de grandes esperanzas y sueños imposibles, en la zona en donde el pasado aspira a ser modificado de algún modo ilusiorio, en la zona en la que las ideas duelen y no prosperan, en la zona que nunca quiero estar.
En el chino compramos un trío de espejos "sol" que ocuparán su lugar en el cuarto pequeño, junto al espejo circular que hasta hace pocos días colgaba en la contrapared del baño del Palomar, haciendo de su función su manera de ser; ahora, junto a esos tres soles ha de reconvertirse en motivo ecléptico en una decoración improvisada con gran sabiduría. Y un rollo de cable coaxial negro de 5 metros con sus correspondientes conectores macho y hembra, modelos TV, y una canaleta de 2,5 metros para ocultar ese cable; todo ello para llevar la señal de antena hasta el televisor grande de la sala del pueblo, una aspiración del sector antitecnológico del famulio, comprendido por "tú ya sabes quiénes". Y alguna pijadilla más. Y al Mercadona.
Cosas para el gato, cosas de higiene, y pocas cosas del comer, lo mínimo necesario ya que hemos puesto fecha al regreso a Bilbao, el próximo viernes, y deseamos ir vaciando la nevera para no tener que llevar trastos de más. En todo eso estamos.
De regreso a Santelices paramos en el Carloto a comer jamón y queso, y una jarrita de vino tinto; lo típico.
Y a dormir, que ya está bien por hoy; además Indalecio nos espera con el ceño fruncido y un hambre desaforada, como no podía ser de otra forma, jjj.
Un día sencillo, sin complicaciones.

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© Zalberto | enero - 2026