Este jueves se presentaba tranquilo, previo al empaquetado de los trastos para regresar a Santutxu, que habíamos previsto hacer el viernes. Y digo que así estaba previsto, pero que no se pudo cumplir. A primera hora las comunicaciones se cortaron radicalmente y no tenían pinta de volver a recuperarse pronto. Raquel así no podía estar, por lo que decidimos acercarnos a Soncillo para contactar con las áreas que podían dar solución al tema. En cualquier caso, y ante el cambio del panorama, decidimos adelantar un día el regreso. Dicho y hecho. Regresamos al pueblo y sin demora nos ponemos manos a la obra. En poco más de media hora ya tenemos todo lo importante empacado y al Indalecio listo para viajar. Al coche todo el mundo pues. El viaje muy entretenido: el chaval no calló en todo el trayecto, el chaval vomitó, el chaval rugió como dragón enfurecido, el chaval, en fin, llegó a casa, comió y a dormitar agotado de tanto estrés. Buen chaval. Y nada, ya estamos en el Palomar, tan rícamente. Un período nuevo se estrena y otro período se cierra; el tag #santelices2022 veraniego toca a su fin. |