11:45 Me presento en las oficinas del Instituto Nacional de la Seguridad Social, en Gran Vía 89. En ese edificio hubo en su día uno de los mejores hoteles de Bilbao. En la puerta un vigilante jurado lleva el control de acceso. El tipo comprueba en un listado mi cita: es a las 12:10. Me sugiere que me tome un café y que vuelva cuando esté próxima la hora de la cita, a las doce por ejemplo. Me largo a dar un voltio. Esta mañana llueve, todo el rato, no mucho pero sin parar. Cruzo la Gran Vía y tras caminar un par de manzanas me meto en un bar que se ve tranquilo. No me apetece tomar nada, así que pido un zurito; jeje, así soy yo. 12:10 Tomo asiento esperando que en pantalla aparezca mi turno. No ha transcurrido ni un minuto y mi turno resuena en el aire; me toca. Me atiende una mujer de mediana edad, calculo que poco menos que la mía. Le explico a qué voy y sin más procede a teclear y hacer preguntas. Me comenta que esa misma mañana ha atendido un caso como el mío; bien. Enseguida tengo la impresión de que todo va a ir bien, que la gestión es habitual y que yo reúno todos los requisitos para que todo fluya. Una vez cumplimentados los trámites me dice que para la resolución habrá que esperar hasta finales de enero, aproximadamente. Que una vez reciba la comunicación en la que me concedan el alta como jubilado, llame a la Tesorería para pedir cita y que allí tendré que rematar los últimos flecos: solicitar la devolución y reintegro de los dineros que se hayan quedado por ahí colgando y para solicitar que me den de baja en el Convenio Especial; este tema tengo que aclararlo... Y nada, en menos de un cuarto de hora salgo a la calle con la sensación de que todo va a ir bien, que en unos meses podré disfrutar del nuevo estatus: jubilado de pleno derecho, increíble.
El resto del día lo he pasado en casa, tan ricamente. Mucho fútbol del mundial y mucho ordenador. Raquel ha cocinado un arroz con almejas, rico. Y a media tarde...
A media tarde, a las 17:30 tenemos cita con la veterinaria de Indalecio: es su segunda visita, la primera fue en el 2014, cuando le caparon... pobre. Pues nada, que el chaval está estupendo, incluso tampoco es que esté muy gordo, está bien, fuerte, además, ya nos han dicho, es un ejemplar bien hermoso, de buen tamaño, y que tiene buen pelo, suave y espeso, y que nada, que en un mes tenemos que volver a ponerle la segunda tanda de vacunas; hoy le han puesto la primera tanda, por cierto. El chaval se ha portado de maravilla, es un gran tipo, tragón, pero majo. Ya es oficialmente "Indalecio", nada de negrín.
Un jueves de los buenos, de los que a mí me gustan, de los que abundan, que sea siempre así. Mañana Raquel marcha a Valencia a pasar la noche del viernes al sábado: jamada con los operadores - los encargados están proscritos - y tarde de chufla con Jordi, Javi, Jesús, Cristina y vete a saber quienes más. Me encanta cómo disfruta ella de estas movidas, la adoro. Y ya. |