Un festejo postfiestón siempre suele ser de bajo nivel e ínfimo perfil. En este día nos vamos a juntar los mismos de ayer excepto Txetxu, que se reúne con su familia. Hemos quedado para comer a eso de las tres. Para no desfallecer nos acercamos al Extremeño a comer un pincho de tortilla con una Coca Zero. Al poco rato la Tata nos cita para dar una vuelta antes de comer. Así que damos un garbeo con los canes por el parque de Etxebarria, un algo en el Winner y a casa.
Momentito "Tata dejando al nene con la palabra en la boca". Creo que hice bien al no ceder al chantaje emocional; no se trataba de perdón ni disculpas, no se trataba de rencor ni venganza; se trataba de que le quedara bien claro que esa conducta era profundamente maleducada y despectiva, que no merezco y que no consiento; y de alguna manera eso flotó entre nosotros durante el resto de la comida. Así son las cosas con esta mujer, conductas que practica sin rubor con Jorge y que yo no pienso consentir, aunque es de ley admitir que desde su divorcio a Jorge ya no se las puede clavar con tanta soltura, pues se arriesga a que se las pire y no regrese hasta que ella admita su despropósito y haga un cierto examen de conciencia jajaja. En fin, las cosas de Esther.
Comida sencilla: - Paleta de cerdo ibérico al corte manual - Ensaladilla, con vainas puaj - Caldo rico - Croquetas de boletus que ha preparado la nena, muy ricas - Gambas del BM a la plancha - Langostinos, que no he probado (en la cena anterior me comí bastantes) - No probé los pimientos rellenos - No probé los caracoles, obviamente - No probé las fresas con chocolate, obviamente - Y de beber Coca Zero Por cierto que me cargué una copa, sin querer, creo.
Y nada, que a eso de las cuatro y media nos vamos a casa descansar. Apalanque, tele y móvil. Raquel a la cama, Indalecio a su cuevita y el nene a su butaca; un reparto equilibrado y justo. Navidad. |