Muchas cosas. Un día sin nubes, fresco, delicioso. Raquel me ha comprado unos pantalones cargo en Pull&Bear que me han encantado; qué bueno, llevaba tiempo detrás de unos así y la nena los ha clavado; la adoro. Toda la familia alrededor de la mesa. Mi peque ha venido; le quiero. Una terraza para festejar. Regalos: el famulio se ha autoregalado un finde en Toulouse, jejeje, qué tres. Yo le he comprado unos guantes gordos que han triunfado total; qué bien también. El plan es sencillo: Raquel encarga a Antonio una bandeja de percebes de los gordos, Jorge trae de Erandio seis tajadones de solomillo premium plus, la Tata se encarga del mojo rojo, del romesco, de los calçots y de las patatas asadas, y para terminar el papeo Raquel ha comprado una tarta enorme y unos dulces de chocolate. Y mucho vino blanco del rico, y equis botellas de cava y cervezas y de todo. Y cuando el sol se oculta tras los montes el famulio se desplaza a la cocina para continuar con la charla y las risas. El día ha estado perfecto. No hemos acabado como el rosario de la aurora, que ya es un éxito. La nota gris la ha puesto Terín, que estaba previsto que acudiera a la comida pero ha pasado el día en urgencias y en casa en plan... en ese plan; sin más, no me afecta en absoluto, lo reconozco.
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