 A primera hora recogemos los trastos en el apartamento de Cuenca y nos encaminamos hacia el yacimiento de Segóbriga. El lugar está muy preparado para las visitas. Nuestro grupo para la visita guiada es numeroso y hay de todo, inlcuso niños en cochecito. El guía es un tipo risueño y parlanchín, que nos explica aquello con un estilo ameno y entretenido. El yacimiento es una pasada, con su teatro, su anfiteatro y su circo. Una maravilla. Una vez terminada la visita nos subimos al coche y ponemos rumbo a Lorca, al Parador. Al llegar a Lorca nos topamos con jaelo en las calles: es carnaval. Tras unas vueltas y revueltas logramos llegar al Parador. Nos asignan la habitación 628. En el bar del parador la situación es bastante cómica, apenas tiene cinco mesas para atender a los clientes, y nos desvían a una sala no pensada para servir bebidas y eso; en fin, que tras unos avatares logramos sentarnos en una mesa en el bar y cenamos un sandwich vegetal simplemente potable. La habitación que nos asignan no vale gran cosa, es de las baratas... Mañana será otro día, el gran día, el de visitar y conocer La Bastida de Totana. |