 Un domingo diferente, sí, bastante. El plan es ir a San Mamés, invitado por Héctor, a ver al Athletic contra el Girona. El partido comienza a las dos del mediodía, una hora extraña, ni sabes si comer antes o si comer después. Quedo con Héctor en la salida del metro de la plaza de Indautxu. De camino al campo nos bebemos una caña gorda en una tasca junto al estadio. Aquello está atestado de gente. Accedemos al interior del estadio por la puerta 18. Las localidades de Héctor y su hermano están en un muy buen lugar para ver fútbol; fila 24 asientos 13 y 15, casi en perpendicular al centro del campo, de manera que se observa de cine el posicionamiento de los jugadores y la evolución de las jugadas, como a mí me gusta. ¿El resultado? 2-3 a favor del Girona. Pero me da lo mismo, he disfrutado; volvería sin dudarlo. El único pero... que no llevamos bocata, jajaja. Al salir regreso caminando hasta la boca de metro de San Nicolás. Raquel me espera con comida hindú que ha encargado por teléfono; muy aceptable, por cierto. El resto del día, descanso y tele. |