Esta mañana me he pasado por fin por la casa de la Camarilla en Zabalbide 50-4B. Me he ofrecido a hacer algunas ñapas, necesarias para la inminente entrada de inquilinos en modo alquiler; son la gente que ahora mismo están instalados en el piso de la fallecida madre de Pedro. He colocado cortinas en el cuarto del fondo; unas horribles cortinas rojas. Bueno, la cosa era colocar la barra. Queda pendiente hacer lo mismo en el otro cuarto, pero está tomado por los trastos de los pintores: plásticos, herramientas, polvo, etc. Y la otra ñapa ha consistido en colocar en el baño pequeño un espejo que compramos el otro día en IKEA; además de una lámpara y un colgador circular para toallas. Por cierto que lo de ese cuarto de baño... qué chapuza de interiorismo, con esa bomba para mover lo desaguado, etc: una eme. Salgo de allá sobre las doce, con ganas de ir a casa; creo que la cuarta dosis de la vacuna contra el COVID que me inyectaron ayer me está empezando a hacer efecto enfermedad atenuada...
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