 Unos brazos con Maite, que en mi caso ha sido un popurrí de piernas y cuello, ha terminado más pronto de lo habitual, ¿el motivo, la razón?, que Raquel está con un buen trancazo y que a duras penas se arrastra desde la cama hasta su despachito, no tiene fiebre pero cerca le anda. Una caminata por la ría, desde Deusto hasta Sani y regreso por Sarriko y al metro, me ha servido para comprobar hasta qué punto mi codo soporta una caminata más o menos larga. El resultado ha sido positivo, se ha cargado un poco, pero soportable. Comida casera a base de acelgas y pechuga de pollo a la plancha. Descanso y cena tortillera. Todo bien. En Sani le he dejado a Tachón una chamarrita sport que me queda demasiado justa; ya me ha confirmado que le encanta y que le queda guay. Un acierto que anotar a mi haber. El peque me comenta que está nadando varios días a la semana; bien, muy bien. También le he echado un vistazo de nuevo a las gomas de los cristales de la mampara de la ducha. Estoy pensando que antes de comprar gomas nuevas, voy a probar a desmontar las que hay y a limpiarlas. |