 A primera hora acompaño a Raquel a casa del viejo; quiere darle un lavado de cara. Yo subo la aspiradora y me largo a caminar. Visto bermudas montañeras y camiseta negra, zapatillas verdes acuáticas; mochila verde. Bajo por Zabalbide y recorro la Ribera hasta entrar a la calle Bidebarrieta. El plan es entrar en el Tezenis a ver si ya tienen bañadores, ya que Maite está envidiosa de los míos verdes y los de calaveras; no tiene aún cosas veraniegas. Cruzo el puente del Arenal. Cruzo el centro y salgo a la ría junto al Guggenheim; perfecto, me siento en la terraza del museo y me como un pincho de tortilla con una cañote gordo. Una mañana deliciosa para zanganear por allí. Del Guggen a Zubiarte; H&M, para no gustar nada. Puente de Deusto, Campo Volantín, Casco Viejo, Plaza de Unamuno. Paradita en Unamuno a echar un zurito con sandwich de Pastrani; rico rico. Estando ahí me llama Raquel: me requiere en casa de su padre para que le eche una mano; voy para allá. En Zabalbide 50 Raquel ha dado un buen repaso a la cocina. Yo me implico en el embalaje de los bronces (qué ridiculez, por cierto). Tras unos minutos en esa casa, nos pasamos por la nuestra para adecentarnos y nos vamos al Batzoki a comer el menú. Menú Batzoki: marmitako y lubina al horno. A casa a sestear el resto del día. A media tarde comenzamos a ver la temporada 11 de Masterchef... |