 La actividad central del día: viajar al Decathlon de Burgos a recoger la bicicleta nueva que ha encargado Raquel. Salgo después de la clase con Maite. El día valdeporrino comienza cubierto de escarcha, hielo y neblina. El coche está cubierto por una fina capa de hielo. El termómetro del coche marca -2º. Para el viajecito elijo la ruta que pasa por Las Mazorras, el puerto que se eleva desde Valdenoceda hasta los páramos burgaleses. El regreso lo hago por la misma senda. En Decathlon un muchacho le ha dado un buen repaso a todos los ajustes de la bici, para entregarla en condiciones. Ah, y la bici cabe en el coche, tumbando los asientos. En el camino de vuelta hago una paradita en Soncillo a comprar papelillo, huevos y hamburguesas. El bar de los vermús cierra los lunes. De regreso al pueblo me encuentro a Raquel toda emocionada e impaciente, esperando a su anhelada bicicleta para probarla; pero se ha contenido las ganas, pues eran mayores las de comer donde Radú. Jeje. Alubias rojas y muslo de pollo asado, y cuajada. Y, después de comer, sin apenas pausa, emprendemos camino para hacer compras gordas en Mercadona de Medina. Y compras; y también una pasadita por el Asia Power. Una vez en el pueblo Raquel se ha disfrazado de ciclista amateur y ha salido a dar pedales; ha estado más de una hora circulando por la vía verde. |