 Con espesor resaquero se inicia este día dominical, de asueto variado y regocijo en las vísceras. A primera hora Raquel compra napolitanas en la panadería para homenajear en el desayuno a su Rebeca & cia. Ayuda de las buenas para superar el mal cuerpo generalizado. Al rato sale Indalecio a supervisar las fronteras de su amplio territorio. Para localizarle pongo en funcionamiento el programa de GPS que lleva insertado en su collar. La sorpresa no es grande cuando en el mapa aparece el chaval dándose un garbeo por la finca del chalet de las virtudes. Cuando por fin le localizo le hago un pequeño reportaje fotográfico para dejar testimonio de sus andanzas (adjunto foto). Para rellenar la mañana con actividades propias de un día sagrado, nos caercamos Raquel y yo a donde Ascen a hacer amaiketako, a base de CocaCola Zero y pinchos ricos (empanadilla y alegría riojana rellena). El sol calienta un montón; me he vestido de modo excesivo para el tiempo que nos ha tocado, suspiro por volver a casa a cambiarme de ropa... Y nada, que hicimos reserva en el Desván en Soncillo para comer los cuatro a las dos y media. Salimos con tiempo suficiente como para tomar unos vermús en el bar de los idem. El día es espléndido, luce el sol y a la sombrita aún apetece cubrirse con un algo confortable. La comida? Muy bien, muy correcto todo el menú, muy tradicional por supuesto... Para picar: Croquetas y Pimientos de Padrón. De plato principal: 2 Entrecots de autococinado en plato de hierro forjado, con patatas y más pimientos. De postre: Tarta de queso y Chupito Baileys. De la cuenta se hizo cargo generosamente Raquel, como era de esperar, o no?. El resto del día haciendo el vaguete en casa; mucha cama , mucho apalanque. A media tarde salimos a tomar el aire. En la Piscina nos echamos una birra y pa casa. Y no recuerdo más avatares de este domingo dominguero de primavera. |