Muchas morcillas y mucho queso de oveja, en Soncillo muchas nubes negras y muchos anuncios agoreros de lluvias y tardes oscuras. Pero todo va bien. El camino hasta Soncillo recorre laderas y bosques, curvas de tercera y leves rectas de cuarta y quinta. El muchacho carnicero nos ha preparado tres kilos de morcilla y un queso en cuartos, todo en el vacío del plástico y la ausencia de gases inertes. Y una docena de huevos y dos medios kilos de carne para guisar, que este mediodía se va a zampar unas patatas con carne de las que hacen suave almohada para los dulces sueños de sobremesa. Forjado a fuego, MasterChef y El Jefe Infiltrado, qué más se puede pedir. Se pueden pedir montañas de cáscaras de pepitas de girasol y se pueden pedir tortillas francesas y espárragos navarros en conserva de cristal. Se puede pedir un descanso reconfortante inspeccionando los vericuetos de una nueva serie, la publicitada en redes "Mrs. Davies"; ciencia ficción inspirada en monjas androides y en guiones retorcidos, misteriosas situaciones, y personajes al margen de los tiempos históricos; se deja ver; veremos. |


