Las vacaciones cada vez están más cerca y los preparativos comienzan a ser impostergables. Así que la mañana de este día la he dedicado a bajar al Decathlon y a las tiendas de la Gran Vía. Por cierto que Raquel ha ido al currelo en presencia, a socializar con sus compis de allá, pocos pero intensos; más libertad de horarios y movimientos para el chache. En el Decathlon he recogido un pedido de dos bermudas montañeras idénticas a las que ya compré el año pasado en color azul; éstas son color chocolate y color caqui o así; son muy muy cómodas y me van a dar mucho juego este caluroso verano que se avecina. Además, dos calzoncillo slip XL y dos bañadores sin goma en la cintura, talla 44. Muy contento. Del Decathlon a Oysho a recoger unas chanclas para mí, idénticas pero en otro color a unas que se pilló Raquel para sí, y que me enamoraron: son muy muy cómodas. Y poco más. En otras tiendas eché unos vistazos rápidos, pero no me atrajo nada; así que regreso a Santutxu. En el barrio hice un pase por el LIDL para comprar imprescindibles. En casa me preparo de amaiketako unas gulas con sus ajitos y tal. Y a esperar a Raquel. La nena llega sobre las cuatro, y la espero con una hermosa ensalada campera. La tarde, sosegada, con Indi tumbado en mi regazo. Raquel ha salido de tiendas nada más comer; regresa a eso de las siete o las ocho y cenamos ensalada de pepino y tortilla francesa. Son las ocho y muy poco y ya nos acostamos a ver un poco la tele y descansar. Un día sin sobresaltos.
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