El plan para este viernes es cosa de Rebeca. Quiere reunir al famulio para aprovechando la comida hacernos entrega de unas botellas de Paternina que proceden del cierre de negocio de su amiga Ana. El plan es comer en un chino de Algorta, en el número 16 de la calle Euskalherria, nada menos, y no deja de ser gracioso que la chavala, Rebeca, haya pensado que yo necesito explicaciones para encontrar el local; joder, Algorta, jajaja. El plan es ir en metro con la Tata y recoger a Jorge en la estación de Erandio; Rebeca va en coche al salir de su currelo. Y bueno, la comida. Un chino de nivel chino normalito. Hemos sacado platos al centro para compartir, lo clásico que hacen los que no gustan de comer en los chinos, pero bueno. Otro detalle clásico de los que no son prorestaurantes chinos es lo de pedir platos que evoquen de alguna manera a los de la cocina de acá; por ejemplo, pedido por la Tata con gran efusividad, solomillo con corteza de naranja (luego me informaron que ya habían comido allí y que ése fue uno de los platos más ricos), que sinceramente era un quiero y no puedo de intento de fusión o algo en esa línea, como cuando en alguna ocasión han pedido, bien ella bien Jorge, ternera con pimientos o ternera con champiñones, ambos platos poco interesantes, que parece que los pidieran para a continuación poder manifestar lo que realmente piensan, que comer en un chino es una eme. En fin. Pero comimos y punto, y no creo que me vuelvan a ver por allí, no por mi parte. Después de jamar tomamos una copichuela en el garito que antaño fue un _____, en la casa chula que está junto a lo que hace años eran las barreras del paso a nivel; etc. Y a casa en el coche con Rebeca. El resto? lo de siempre: el plimple por el barrio. Terminamos la jugada sentados en la terraza de Topaleku, donde hubo encuentro casual con el Rober y su perrita; un rato divertido la verdad. Y rematamos la faena, la nena y yo, en la terraza del Palomar, tirando incluso de altavoz bluetooth, que ya es la caña. Es importante remarcar que no hubo malos rollos en ningún momento, que es sin duda lo más importante. |