Ayer nos visitó Patricia, una agosteña galerna, de ésas que sacuden los arenales y expulsan a los bañistas. España arde por los cuatro costados, las temperaturas ascienden y parece que nunca se alcance el límite superior. Los turistas interiores han anulado sus reservas a esos lugares donde todo es un tumbarse al sol y cocerse cual cangrejos en una parrilla; han visto la luz: la frescura de los montes cantábricos, donde el verde de la floresta parece perenne -y todos elevamos plegarias para que esto nunca cambie- y donde caminar y descubrir rincones y horizontes aún es posible sin necesidad de sucumbir al abanico y a las bebidas atemperadas con cubitos de hielo. Aquí, en mi amado Bilbao, las gentes salimos a las calles con la frescura por sombrero y con la felicidad que brota en las terrazas y en los jardines. Compatriotas, aquí siempre habrá un hueco a todo aquel que venga con espíritu dócil y con el ánimo alegre. |
| 1 | alberto |
| 03/08/2025 8:21:01 | |
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