Creo que no es necesario estar permanentemente organizando opciones estrafalarias para el día a día, más si todas ellas no nacen sino de la necesidad absurda de permanecer bien integrados en el caudal de actividades de ocio y tiempo libre que la humanidad que nos rodea practica con gran afán, soslayando el desmesurado nivel de estrés que se padece y el riesgo real de verse envuelto en dificultades que son fruto de tales acciones sociales. ¿Se impone el vivir de acuerdo a estereotipos telemáticos? Se impone, pero me rebelo. Yo abogo por vivir dentro de un molde que me satisfaga, que me mantenga tranquilo, que me haga sentir dueño de mí mismo; no sé si me explico, pero lo intento.
Esta mañana la clase con Maite ha sido particularmente intensa. La muchacha se ha hecho cargo de nuestras demandas de innovación y de romper con los hábitos gimnásticos. Hoy ha planteado la clase de brazos introduciendo novedades y sobre todo alterando el orden habitual de los ejercicios; además ha aumentado el nivel de dificultad: bien. Nada que objetar, es mejor así. Una vez concluida la clase y tras desayunar un par de huevos cocidos con aguacate, me he largado con viento fresco, con el objetivo de hacer unas compras en un Mercadona, en el de Bolueta por ejemplo. Recorro la calle Carmelo y la calle Cocherito de Bilbao para llegarme al Mercadona. Mis compras son pocas, básicamente cosas para el Sr.Gato: bolsa de 1,5 kg de pienso, unos sobre Gourmet, unos picoteos variados; además cojo cosas para nosotros, pero no muchas, que mi idea es llevar todo en mi mochila verde, que tampoco es que sea muy grande. Mochila al hombro decido regresar en metro; hace ya bastante calor y la mochila, aunque pequeña, pesa. A casa. El resto del día es de tono casero; preparar comida, colgar colada, recoger artilugios, y dedicarme el mayor tiempo posible a mí mismo y mis mierdas. ¿La comida? Borraja y pechugas de pollo a la plancha. ¿La cena? Tortilla francesa con acompañamiento de cherries a la sartén, requesón del Mercadona y las ensaladas de quinoa que compramos el otro día en el Corte Inglés. |