Jueves cervecero
jueves, 17 de agosto de 2023

El día comenzaba con absoluto control y con actividades diversas previamente organizadas.
A primera hora habíamos quedado Tachón y yo en Sani para ir juntos en su coche a un taller en Alameda Recalde, entre la plaza de Arrikibar y Licenciado Poza; su asunto de los frenos y el capot que no se abre. El jefe del taller nos cogió el coche, pero ya nos avisó de que el viernes se iba de vacaciones hasta el 4 de setiembre, justo el mismo día que el peque regresa de su viaje a Japón. Así que el coche se queda a descansar en el taller hasta setiembre, y luego y tras el diagnóstico se verá qué se hace. Tema aparcado.
Después de la cuestión «taller» cada uno nos fuimos a nuestras cosas: él a Sani a noséqué y yo al barrio dando un voltio y tirando fotos.
En El Arenal me entretuve un rato tirando fotos a las choznas, todas en las últimas fases previas a su puesta en marcha; unas daban los últimos toques de pintura y decoración; casi todas llenaban sus neveras de líquidos festivos. Un ir y venir de camionetas y furgonas variadas creaba una atmósfera de actividad frenética, incitaba a coger el ritmo y apuntarse al venga-venga. Como había pactado con Raquel preparar unos filetes rusos y un pisto con los tomates de JuanLuis, no opté por hacer el último tramo hasta el barrio en el vehículo de San Fernando, sino que en la estación de San Nicolás cogí el metro para bajarme en el fosforito de Zabalbide y comprar la carne etc en el BM.
Antes de subir a casa, con las compras en una bolsita de material reciclable, me senté donde Karim a comer un pincho de tortilla recién hecha y un zurito tostado. Para Raquel le pillé un pincho, que la muchacha si le preguntas si lo quiere te dice que no, pero si se lo llevas sin más... se lo come encantada.
En casa. Preparación de pisto y carne picada. Cervecitas para el previo. Y botellita de tinto. Y comer en la terraza. Y un millón de latas de birra, música y pedete total con cabreo de origen y motivación desconocido. Mal, para qué negarlo. Finalmente la nena se fue a la cama enfadada por algo que ni en ese momento supe discernir, pero que por suerte al rato me acerqué a darle unos mimos y rápidamente me perdonó -¿lo qué?-, no sin antes reprenderme por mi... eso que no sé.
Un día que arrancó de puta madre y que terminó como el rosario de la aurora.

#taller - #coche - #averia - #fieston

© Zalberto | enero - 2026