 El peque ha hecho noche en casa de Charlie, previo viaje desde Madrid a Japón, con escala en Roma. Y mira por dónde... ha saciado sus ganas de ordenador portátil nuevo: Charlie le vende el suyo; lo compró hace un año por 1.300€ y se lo deja a Alberto por 700€. Si no hay sorpresas inesperadas y negativas, la adquisición es un chollete. [en la imagen las especificaciones]
Dejando ya el asunto del peque, de lo de hoy poco que contar. Las temperaturas siguen al alza. Esta mañana he aprovechado el fresco, y que la clase con Maite se ha aplazado, para ir a caminar por la orilla de la ría. He cogido el metro hasta Deusto para ir desde allí hasta Sani y regresar. Lo de coger metro a Deusto es consecuencia de las fiestas de Bilbao, bajar al Casco bien por Solokoetxe, bien pot Iturribide, no es buena idea; mucho borracho cansado e irascible, y mucho mal olor, etc. De hecho en el apeadero del Casco Viejo se han subido al vagón una buena dosis de golfas y golfos, todas y todos en bastante mal estado; una pareja de pringaos se han sentado cerca de mí y se han dedicado a molestar a un grupete de chavalas bien jovencitas; de vergüenza ajena. En fin, caminata tan a gusto. En Sani he subido a casa a mear y a echar un vistazo: todo en orden. De regreso he vuelto a coger el metro en San Nicolás, ya que las calles estaban sucias, las gentes también y el ambiente también. Para comer? Carrilleras en salsa con arroz basmati. Para cenar? Tortilla de calabacín y otras verduras. El clima está apretando de lo lindo. |