Viernes de bellas areniscas salmantinas
viernes, 25 de agosto de 2023

Con las suaves temperaturas de las primeras horas de la mañana, nos ponemos Raquel y yo en camino hacia la zona monumental de la ciudad; hemos reservado una visita guiada por las catedrales, etc. Planazo.
Así que bien desayunados, huevos cocidos y un par de cafés encapsulados, nos disponemos a acudir a la cita para a visita, en la Plaza Mayor junto a la oficina de turismo.
El día se presenta soleado y caluroso, semejante a los anteriores. Ante la oficina de turismo vemos que se agrupan parejas con pintaza de turistas y domingueros. Localizamos a la guía: Nuria, una mujer de mediana edad, muy dicharachera ella, como poco después comprobaremos suficientemente. Son casi las 11 cuando comenzamos la visita, unas treinta personas interconectadas a Nuria mediante unos dispositivos wifi y un curioso y levemente incómodo auricular orejero...
Calles, monumentos, un caudal de datos históricos, un aluvión de comentarios dicharacheros y muy entretenidos. El edificio de las Conchas, la Universidad, la Catedral, el aula desde la que Unamuno se enfrentó a Millán Astray, la rana y el astronauta, y mil movidas más.
La duración prevista de la visita estaba programada para unas dos horas, para terminar más o menos a la una o poco antes, pero la Nuria nos dejó libres pasadas las dos y media, y esto nos estresó un pelín, ¿la razón?, habíamos reservado para comer en Vida&Comida a las dos y media, y desde donde terminamos la visita hasta el restaurante había que caminar algo así como quince minutos. Sin problema, una llamadita y retrasamos la reserva hasta las tres. Así que... a comer.
Vida&Comida. Un restaurante de ésos que te tratan bien, con esmerada educación. En la carta, por cierto una carta diseñada como un periódico de pocas hojas, se podía elegir unos menús a base de dos o tres o cuatro platos a elegir entre entrantes, etc. Nosotros optamos por un menú de tres platos, y todos ellos, seis, a compartir y todos entrantes; y para completar la jugada nos decantamos por escoger seis platos digestivos y de marcado carácter vegetal. Menú...
- burrata con tomate aliñado
- 6 croquetas de mejillón
- puerros en vinagreta de roquefort
- carpaccio de presa ibérica
- ravioli de txangurro
- 2 tacos de maiz morado de cochinita pibil
Y dos postres, ensalada de frutas y mousse de queso con crema de arándanos
Y una botella de un vino de Alicante, el Just Fucking Good Wine.
Para rematar la comida, a Raquel le hizo ilusión llevarnos un sobre de su jamón ibérico cortado a cuchillo, que nos presentaron con estilo y elegancia.
Todo por 90 euros.
Con la barriga saciada nos cobijamos del calor en el apartamento hasta eso de las seis -incluso me quedé frito una hora o poco más-. Duchas, despeje mental y a patear hasta las ocho y media, hora de la siguiente visita guiada, en esta ocasión se trataba de ascender al cielo de Salamanca, a caminar por los tejados, las balaustradas y las torres de las Catedrales...
Una visita divina. La Catedral nueva iluminada al compás medieval de una música celestial. Los muros y los entresijos de la Catedral Vieja, templo y castillo. Las escaleras de caracol para ascender por la torre inclinada, la que quiso derribar el terremoto de Lisboa y que se salvó merced a la intervención de un francés, un tal Baltasar, que propuso envolver la torre con otra torre adosada, etc. El campanario y su historia increíble. El reloj más antiguo en torre de piedra; se sabe que tuvo una avería en el 13XX. Raquel y su temor a las alturas y los abismos. En fin, una gozada de visita. ¿El guía? Un orador consumado, un fenómeno.
Son las diez y media y salimos al bullicio de la Rua Mayor. Antes de cruzar la Plaza Mayor para llegarnos al apartamento, aún nos echamos una caña junto a la Iglesia de San Martín, a la vera del Arco de ¿?.
Y a dormir, no sin antes cenar una tortilla francesa y unos Actimel. Son las cero cero cero cero. Dormidina y a soñar.
Un día de los que no se olvidan.

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© Zalberto | enero - 2026