.jpg) El plan de domingo, perfectamente perpetrado por Raquel, ha consistido en visitar la cueva de Pozalagua. La modalidad de visita ha sido la de flash back, consistente en deambular por la cueva sin más luces que las que llevamos los visitantes en la frente, para repetir la sensación que tuvieron los mineros que la descubrieron el 28 de diciembre de 1957, cuando barrenando la montaña para extraer piedra dolomita de la cantera, piedra con la que se forraban los altos hornos de fundición de acero, se encontraron con ese universo kárstico. Tras más de una hora de coche, por la carretera de ir al pueblo, saliendo a la altura de Zalla, camino del valle de Truzios, hemos llegado al alto donde se encuentra la cueva. Hay un centro de interpretación de la cosa natural, hay también... ¡¡¡un bar!!! -Aizko Taberna- y hay un entorno y unos paisajes de ensueño; un lugar maravilloso. La mañana es fresquita. Vamos ligeramente abrigados, por si las moscas; yo me he puesto el chubasquerito de bolsa, el azul, y Raquel uno más abrigado; pero hacía una temperatura muy agradable, y amenazaba sirimiri. La visita ha comenzado a las once y media. El grupete era poco numeroso y de peña civilizada; seríamos unos doce. La cueva es una explosión de formas calizas, estalactitas y estalagmitas, de formaciones excéntricas, de colores ferrosos y lechosos. Un lugar primigenio, una humedad amniótica, un principio y un final; el lugar en donde se cobijarán los últimos, como hace milenios hicieron los primeros. Lo hemos disfrutado mucho, es inevitable que así sea. Lástima que el recorrido sea corto; media hora después estábamos fuera, pero felices. Un txakolí y unas patatas de Los Leones en la terraza del bar disfrutando de las vistas y emprendemos el regreso. De camino hemos hecho parada técnica en Concha para supervisar el afamado restaurante Casa Garras; otro txakolí con pulguita de tortilla de algo y ya, a casa. Una aventurilla sencilla y relajada. En casa Raquel fríe patatas y lomo adobado, y comemos como curas. Indi también le ha dado al lomo; el muy pirata cada día es más sibarita y exquisito con el tema de la comida, señor... El resto del día ya se sabe: relax multimedia etc. |