 Hoy he practicado otra vez la cocina creativa, la cocina de intuición, como la catalana loca de Pesadilla en la Cocina, jeje. La vaporera ha sido un gran descubrimiento. Mañana tenemos previsto viaje al pueblo, a pasar casi dos semanas, hasta el puente del 12 de Octubre, o algo así, se verá. Pero sin vaporera... ohhh. Sí me apetece bastante ir a Santelices, la perspectiva de subir a Paño, a Dulla, a mis caminos y senderos, a mis soledades tan queridas e incluso a practicar un poco de tranquing como en los viejos tiempos de hace un año... Sí me apetece y eso a pesar de que estoy en plena fase reposada, el modo que más me satisface es el de teclear ante mi pc a mis cosas etcétera. Pero también está bien cambiar un poco las rutinas. Quizás a Raquel le cueste más que a mí, aunque creo que ella va a volcar sus ratos de aburrimiento en darle a los pedales y salir a recorrer la Vía Verde como si le fuera la vida en ello; me parece genial, yo me entretendré en mis refugios interiores, como a mí me gusta. Aunque quiero poner de manifiesto que tengo toda la intención de probarme en la bicicleta, y ay de todos cómo me sienta cómodo y bien acoplado, que yo no tengo límites, paso de la nada al todo sin solución de continuidad. Pero hoy... hoy temperatura de récord en todos los telediarios, 38º se han alcanzado en Bilbao; yo he visto los 41º en mi sensor de la ventana, al sol eso sí, jeje. Raquel ha estado en la central hasta eso de la una. Ha ido más por ansias que por otra cosa; supongo que el asunto del dejar de fumar le tiene agobiada, y salir de casa y romper tanta paz puede que piense que le ayuda, y puede que sea así. El caso es que se ha ido a Archanda, a nada, pues de su equipo... nadie, jajaja. Pero bueno. Ha regresado justo cuando yo ya tenía preparada la crema de calabacín, la coliflor vaporizada y el pollo harineado y ahuevado, presto para pasar por la sartén. Un menú digestivo, saciante y sabroso; qué bien se come en esta casa. |