Raquel, Indalecio y yo nos vamos a Santelices
martes, 03 de octubre de 2023

Sí, a pasar un par de semanas, más o menos; más menos que más.
Toda la mañana de preparativos.
A primera hora he salido a llevar trastos al coche: mesita roja redonda que vamos a habilitar como mesilla de noche en el cuarto pequeño del pueblo; lámpara redonda tipo plafón que estaba en el despachito hasta que colocamos el ventilador de techo; la cuevita y la camita de Indalecio; la merlucera, en fin. Antes de subir a casa para continuar con los preparativos, he pasado por donde los veterinarios de Indi a comprar una pipeta anti garrapatas, pulgas, parásitos y demás fauna salvaje diminuta que pueda prosperar en el esponjoso pelaje del chaval; la gracia me ha costado 36 eurazos, madre mía; me han comentado que no es necesario repetir la pipetación hasta pasados los tres meses (ya he puesto una alarma por este site).
Y a casa a seguir con el trajín. Maletas, limpieza, etc; también preparar comida para cuando regrese Raquel, que ha ido a estar en presencia en la central (otro desacierto, ya que no estaba ninguno de sus chicos, ohhh). He preparado una ensalada y unas pechugas a la plancha. Cuando ha llegado, serían las tres, se ha metido en su cuarto en su habitual modalidad de chica malhumorada cuando está trabajando, se ha cerrado y me ha tratado como sólo me trata a mí en este planeta: malamente. En fin.
Hemos comido, hemos bajado los trastos al coche, hemos acoplado a Indalecio en el asiento de atrás en su transportín de coche, y hemos arrancado camino de Santelices.
¿Indalecio? El Indalecio todo el viajecito quejándose con esas voces lastimeras que saca cuando viaja. Qué tío más pesao. A la altura del Cabrio ha vomitado; parada, limpieza y a continuar. Poco antes de llegar a Espinosa... ¡¡¡ha cagado unos estupendos mocorditos de los suyos!!!; parada, limpieza y a seguir viaje.
Llegada a Santelices sobre las seis o así. El chaval estaba hecho unos zorros: con la cara llena de babas, con el pelaje mojado por aquí y por allá; pero él a lo suyo: que le pusiéramos sus boles bien repletos de manjares. Ha comido, ha bebido y sin pausa ha solicitado insistentemente que le dejáramos salir a la campo; pero se había decidido ir poco a poco, la campa tendría que esperar al día siguiente, cuando se hubiera serenado y todo estuviera bajo control, incluido el GPS etc.
La instalación terminada y a tomar una caña a la piscina y un par de tintos donde Radú. Cenamos tortilla francesa y a la cama a ver una serie nueva, una inglesa de un tipo que se hace pasar por muerto para cobrar el seguro etc.
Y nada, ya en el pueblo a pasar un par de semanas, o casi. El tiempo es maravilloso, no hace ni frío ni calor, y en el pueblo reina la tranquilidad propia de un mes de Octubre, cuando los veraneantes han regresado a sus Bilbaos.

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© Zalberto | enero - 2026