 Lo planeado para el viaje a Barcelona requiere un buen madrugón para salir pronto y llegar a la casa justo a la hora de comer; la familia barcelonesa nos ha comentado que ellos piensan ir a media mañana, para poder tener preparado el asunto barbacoa etc. Así que a eso de las 7 y pico... Pasamos a recoger a Tachón por Sani. En principio conduzco yo, pero el chaval se muestra impaciente por coger las riendas del coche. En la primera parada, la de mear en la autopista, el peque se sienta al volante y ya no lo suelta hasta el regreso a Bilbao... jejeje. Comemos un bocata de chorizo en el área de Logroño y continuamos viaje sin otras paradas que las que Alberto Junior dedica a vaciar su nerviosa vejiga. Son las dos y pico cuando llegamos a Puigdàlber, a Can Ferrán, una masía con historia... XVIII XIX XX XXI. La familia nos espera con expectación. La casa es espectacular. La barbacoa, a las órdenes de Francisco, chisporrotea con leña del lugar; paella de marisco y lo que se preste. Los participantes suman 17 personas, contando a los 3 recién llegados desde el Norte. El grupo familiar de los Ros es el más numeroso: Angels y Francisco, los mellizos Judith y Francesc, el mayor Marc, las novias de ambos, Montse y Ariadna; 7 en total. El grupo familiar de los ZUGO: Charo y Chescu, Víctor, Marta y Mikel, Irati y Rubén; 7 en total. Estos suman 14 y con nosotros 3 hacemos 17; pero tras la comida las parejas de los hermanos Ros y Marc marchan a sus casas respectivas y a sus celebraciones familiares; 14 personas pernoctamos en la casa. La paella la disfrutamos en el jardín, junto a la piscina. El tiempo acompaña, hace fresco pero luce un solo precioso, mediterráneo. El resto del día... Un paseo para ir conociendo el pueblo. Recorrer los rincones de la casa. Preparar la cena y cenar. A nosotros nos han reservado una habitación estupenda, con su baño particular, su balconcito en la fachada principal, su cómoda cama de uno cincuenta; muy bien, de verdad. El peque comparte habitación con Víctor y Fran.
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