Son poco más de las 10 cuando nos despedimos de la familia: besos y abrazos por doquier. De nuevo el día amanece azul y frío, precioso. Hace un par de días que hemos reservado mesa para tres en el Mesón Ibarra, para las dos y media. A mitad de ruta (conduce el peque) paramos en un área a echar gasofa y una meada. Son la una y poco cuando aparcamos en Cascante, en la zona de aparcar de siempre; por cierto que compramos acelgas para nosotros y achicoria para Tachón. Así que un par de potes para hacer tiempo y nos sentamos a la mesa en el restaurante; la chica siempre nos recuerda y se muestra cariñosa, es un cielo. Comemos el menú del día; Tachón, guisantes y pimientos rellenos; Raquel, ensaladilla y pochas; yo, ensaladilla y guisantes. Muy rico todo. Son las cinco cuando dejamos a Tachón en Sani, paramos en la esquina de Prim para que Raquel fuera a casa de su Tata a recoger a Indalecio, subimos al chaval y las maletas y dejo el coche en su sitio de reposo. El resto de la tarde... a descansar del viaje y de tantas emociones. Un viaje perfecto y una experiencia catalana muy por encima de lo imaginado; como para repetir el año que viene (que ya hemos dado el sí a esa repetición). |