 Cuando Tachón entra en escena, se aceleran los acontecimientos y las transiciones apenas son perceptibles; así el día que nos ocupa. No estaba previsto, pero hoy era el día del «piano». La impaciencia consume al peque, que no puede esperar más y me llama para que le socorra con mi coche, pues en el suyo no cabe la cacho caja del piano. Y para Durango que me voy como alma que lleva el diablo, pues no lo tenía previsto y, ya lo he dicho, la aceleración no me resulta placentera (pero tampoco la rehúyo).
Notita.- Me he ofrecido a regalarle el banquito, me ha parecido el toque final, lo que remata la escena y completa el escenario. Está pendiente de pago. |