.jpg) Estoy en modo duda, no me decido entre explayarme y entrar en detalles de lo acontecido en el día, o hacer un relato en esquema, en modo puntos li. Estoy en ello, ya digo, en la duda, en la indecisión como norma vital. Creo que lo más oportuno es dejar que fluyan los minutos sin sentirse sujetos a algún tipo de corsé.
Desde primera hora todo se enfoca a la quedada con el famulio para ir a celebrar el cumpleaños de Raquel en Arrankudiaga, en la casa de la camarilla. Mi plan mental es simple: raparme, ducharme y afeitarme, con el tiempo justo y necesario para poder llegar caminando plácidamente hasta la estación de RENFE de Abando, donde hemos quedado con el famulio para coger el tren de las 12:35. Raquel, como es de esperar, está atacada con la elección de su vestuario y tal; cuando por fin da por finalizada su preparación, sobre las 11, yo la animo a que baje al centro a darse un voltio y que ya la llamaré para quedar o lago por el estilo.
Y más o menos fluye así la cosa. Una alteración inesperada se produce cuando Rebeca mensajea que lo mismo llega tarde porque tiene que pasar a recoger el postre y va justa de tiempo; que raro. Raquel, que es como es, se ofrece a ir ella, ya que está por la zona y es una samaritana de vocación; qué malo soy. Pero sin más, a las 12 accedo a la zona de andenes y como falta un buen rato aprovecho para comer un pincho de tortilla y triscarme una caña tostada. Un rato después estamos los cuatro en el vagón, los dos alegres divorciados, Raquel y yo; en la estación de La Peña suben a bordo Rebeca, Txetxu y Berto; todo en orden. Objetivo Arrankudiaga.
Del resto del día voy a darme la licencia de escribir en esquema, porque me estoy cansando. ► La camarilla tiene todo dispuesto en el jardín, bajo el magnolio. ► Picoteos variados: embutidos, canapés de algo, tortilla de espinacas ► Barbacoa: calçots, chistorra, morcilla. ► Bebidas a tutiplén: 3 barbadillos, 4 mencías, 4 cavas ► Pedete interesante ► Regreso en tren atestado de gente joven con destino Bilbao ► Últimas cañas en el Jarritas, dando yo el cante a cuenta de un tipo, sin más
Y así fue todo. Después, una noche con mucho malestar intestinal y muchos vasos de agua y muchas ganas de que amanezca el nuevo día y que mi cuerpo se vaya acoplando a un poco de normalidad, blablablá, comer carbohidratos, etc.
Ah, el famulio le regala a Raquel un bono por una noche y desayuno en el Hotel Iriarte Jauregia, en la campiña guipuzcoana, cerca de Tolosa. No está mal. |