Hoy tocaba portarse bien, mañana se avecina movimiento... en Baracaldo. Las primeras horas del día las he dedicado a no hacer nada productivo: un corte de pelo, una ducha, un afeitado, un par de horas en la butaca leyendo a Lipovetsky, un rato cepillando a Indi. Cerca ya del mediodía le sugiero a Raquel salir a comer por el barrio, y le parece muy bien. Son las dos y media cuando nos sentamos a una mesa en el Bar Santutxu. Menú. Los dos lo mismo de primero: unas vainas clásicas. De segundo, Raquel un entrecot de sutil grosor, un escalope para mí. De postre, ambos pedimos queso fresco con membrillo; y unos cafés solos sobre copita de Baileys con hielo, exquisitos. Raquel empalma la comida con un corte de pelo en Prim y un relajo en el Spa del Metropolitan. Mi sobremesa la hago en casita tranquilito, con Indi sobre mí,. disfrutando del partido de ayer de la semifinal de Copa, en el que el Athletic apeó de la competición al Atlético de Madrid, un total de 4-0, con un 3-0 el jueves en Bilbao; un partido de ésos que te dejan buen cuerpo. Y ya digo: velando armas para la fiesta de prejubilados de mañana en el Palacio Larrea, que esperemos que fluya guapamente. |