.jpg) Este lunes toca ocuparse de la salud general del coche: revisión a las 11 en Enécuri. Mi plan es dejar el coche en el taller y matar poco más de una hora dando unos voltios por el alto de Enécuri, todo ello en función del tiempo climatológico, que se anuncia revuelto tirando a lluvioso, frío y ventoso. Son casi las once cuando dejo el coche en el Gaursa de Enécuri; el muchacho me dice que a partir de las doce puedo esperar en el rincón del cafelito del concesionario y que me avisará; no es mal plan. El día es agradable, frío pero agradable. Luce el sol y no llueve: el aliciente básico para deambular por allá tirando fotos a diestro y siniestro. Señalar que el primer movimiento de ese rato me lleva al bar del camarero simpático a comer un pincho de tortilla, como es de obligado cumplimiento. Son las doce y poco cuando me devuelven el coche debidamente revisado. Han cambiado el filtro del polen del aire acondicionado y han rellenado el líquido de frenos. Me cobran 150€; bueno, esperaba más, así que bien. De regreso al barrio hago una visita al BM a comprar suministros, en concreto salchichas frescas para la comida del día: guisantes con salchichas. Estoy en ésas cuando me llama Raquel un poco azorada: me dice que está teniendo un perrenque de los suyos. La pobre está soportando mucha tensión en lo laboral y no es extraño que le derive en un ataquito de ansiedad. Regreso a casa rápidamente y le hago todos los mimos de los que soy capaz. La cosa no es para tanto y al rato le remite totalmente. Después de comer salimos a airearnos. En el metro vamos a Bolueta, al Asia Chino, a buscar una maleta para la chavala; sin éxito. Aprovechamos la coyuntura boluetana para entrar al Mercadona a comprar cuatro chorradas. El resto del día lo dedicamos al solaz y a respirar muy hondo. Sin más. La cena es innovadora: canónigos, rúcula, piña plancha y revuelto setas. Muy rico todo. Besos y hasta la próxima. |