 Un sábado casero por demás. Mi rodilla evoluciona lentamente; aún no me puedo permitir salir a la calle a nada, cojeo ostensiblemente y eso no mola. El día transcurre por la senda de la tranquilidad; mucho gato, mucho móvil, mucha tele y mucho PC. Raquel se aburre más que yo, como es lógico. A media mañana ha salido a visitar tiendas y supermercados, y ha regresado cargada de bolsas con comidas y bebidas, es una jabata. La comida ha sido muy sencilla y sabrosa: unas hamburguesas marca de la casa, que las bordo, jeje. Y descansar viendo la tele con el perejil circulando por los alveolos y poco más que contar. El Indi es feliz cuando estamos los dos todo el puto día con él, haciéndole mimos y dándole todos los caprichos; pero es que es tan rico... |