 A primera hora Raquel se pasa por el BM a comprar suministros para mí: ella vuela a Madrid a las doce, tiene curso el martes en Las Tablas. Yo estoy muy limitado de movimientos por mor de mi patita malita. Me trae de todo y prepara su equipaje; por cierto que se ha comprado una maleta en Decathlon de tamaño intermedio, muy chula muy chula. Son las diez y media cuando sale de casa al encuentro de un taxi que la lleve al aeropuerto. Y vuela sin novedad, afortunadamente. Pero... al llegar a Madrid y ir a recoger la maleta a la cinta... ¡¡¡me llama toda agobiada porque su maleta no saleee !! jajajajajaja. Pocos minutos después me vuelve a llamar: su maleta, y el resto de maletas, sale por la cinta tan pichi... jajajajajajaja ¡¡¡Qué nerviosa es mi tesoro!!!. Y el resto del día madrileño lo vive sin sobresaltos. Come en el hotel un entrecot y unos espárragos; hace una visita relámpago a un centro comercial superpijo, del cual sale al escape en dirección a otro centro comercial de clase media; joder jajajajaja, es mi tesoro. Son las ocho de la tarde cuando me llama desde su habitación del hotel; está cansada y con ganas de ponerse el pijama y descansar viendo la tele y cenando sushi que ha comprado en un Mercadona (¡¡¡sushi!!! jajaja más risas jajaja). Y nosotros, Indi y yo, poca hostia que contar. He visto un par de pelis de James Bond y en la cama un par de capítulos de Antracita y a lo largo del día he comido mierdas variadas, pero bien. |