 Bueno, un estupendo día con final nebuloso, una jornada dominical en la que confluyen las actividades productivas y las recreativas, un rematar el fin de semana por todo lo alto. Je. Esther ha comprado dos ventiladores de techo idénticos a los que pusimos en el salón del Palomar; en realidad la compra la ejecuté yo desde el PC; je. El plan era ir a casa de la Tata a montar los chismes y, a cambio, ella nos daba de comer; y de beber; je. Jorge también estaba al pie del cañón, engalanado con su camiseta «Freddy Mercury», para hacer su papel de colaborador necesario del nene cojito. Conclusión ventiladores. Iniciamos la colocación en el salón, y todo perfecto hasta que al pasar las pruebas de aceptación detectamos un clic clic a cada vuelta de las aspas; no hay más remedio que desmontar y buscar el origen del problema. Localizamos el foco del clic: el motorcillo de corriente continua 12 voltios, el que mueve el girar de las aspas, ése era el que hacía el ruidito. No había otra que recurrir al segundo ventilador, para echar mano del motorcillo. Tras sustituir el elemento discordante, el ventilador pasa la prueba con sobresaliente; lástima que haya que tener que ir a Leroy Merlin a hacer una devolución, etcétera... Pero ni tan mal. Siguiente acto de la comedia del día: comida en Prim. Esther es experta en montar esos ágapes, aunque también es experta en repetir los mismos cocinados; je. Croquetas, anchoas, pimientos asados, rabo de toro y fresas con nata; una jamada de puta madre. Tercer acto. Sociedad Extremeña. Karim. Cava hasta morir y muchas risas. Jorge que quiere echar abajo el empotrado del dormitorio del pueblo; jajaja. En fin, me lo pasé en grande; je, las consecuencias el día siguiente, qué se le va a hacer. |