 Tenía que pasar: las vacaciones 2024 en Los Cortijuelos tocan a su fin. Madrugamos como siempre, Raquel se pone a lo suyo de Coordinadora y yo me empeño en la preparación del equipaje etc. Atar el colchoncillo, hacer Tetris en el maletero del coche, cerrar la caja de cartón con nuestras cositas del veraneo, y todo lo demás. Son las 10 más o menos cuando aparecen Paqui y José Antonio a despedirse; adorables. Y son algo así como las doce y pico o algo así cuando emprendemos viaje. Hace mucho mucho calor; los dos últimos días el tiempo se ha puesto en plan verano andaluz y ya no hay quien pare, jajaja. La idea es ir del tirón hasta Guarromán, para comer en Las Tinajas. Llegamos a Las Tinajas pasadas las tres. El Bar está concurrido; gente comiendo animadamente. Nos instalamos cómodamente y pedimos mucha agua con gas para relajar el cuerpo; y comida, por supuesto. Huevos con pisto y patatas, y ensaladilla, y café con hielo. Raquel compra 4 botellas de cerámica con aceite picual para regalar a la familia. Continuamos viaje, destino Aranjuez. Le decimos al Maps que nos lleve por R4, y se resiste un poco, por lo que sea. La paradita en la gasolinera de Seseña es de obligado cumplimiento, en esta ocasión sólo para comprar bebidas frías. Llegamos a Aranjuez sin problemas. Al hotel se llega sin ningún lio, qué guay. Son algo así como las cinco y pico y hace calor, mucho calor. Mientras Raquel hace el registro en la recepción, yo giro la esquina del edificio y meto el coche en un aparcamiento como dios manda, cómodo, amplio, perfecto. Nos dan la habitación 301. Subimos a la habitación y nos encontramos con sorpresa: están de ñapa, hay material de pintura, escaleras, herramientas. Raquel baja a recepción, yo me quedo con las maletas en el pasillo y aparece el currela pintor todo azorado y obsequioso, se deshace en excusas, habla con recepción y procede a gestionar el cambio de habitación; nos instalan en la 201, justo debajo. Raquel sube muerta de risa: la recepcionista la ha dado las tarjetas en el habitual cartoncito en el que escriben el número de la habitación, y la muchacha ha puesto un borroncete encima del 301, para poner el numero nuevo, pero en vez de 201 ha puesto 302; bueno lo he contado liado, pero divertido. La habitación está muy bien, con su buen aire acondicionado, con sus dos camas juntas, su baño amplio con ducha y bañera, su tele grande, su balconcito a los jardines de alrededor del hotel; de puta madre la verdad. Así que nos animamos a salir a tomar algo, a conocer aquello un poco y a cenar en un mejicano que hemos reservado de camino, jeje. Aranjuez nos ha encantado, es una maravilla, merece la pena. Unas cañas, un paseo para conocer la zona del embarcadero y los jardines que rodean el Palacio Real. Junto al puente del rio Tajo hay dos restaurantes de los de toda la vida, auténticos, El Rana Verde y el Matilde. En el Matilde nos tomamos unas cervezas con palomitas viendo el final del partido de cuartos de final de la Eurocopa entre España y Alemania; toda la emoción de la victoria española la vivimos en el Matilde, entre el ohh y uhhh y el ehhh de la gente que estaba allí; un montón de televisores enormes y un montón de camareros, un ambientazo. Para mí fue un gran momento de emoción, y el remate el gol en el 119 de la prórroga por Mikel Merino, de un cabezazo espectacular. Qué grande, ya nos podemos ir a cenar. Restaurante mejicano muy cerca del Hotel, se llama «Media Bala». Está muy bien, muy agradable. Como la cosa va de cenar no pedimos cosas exageradas: guacamole y tacos variados, con su Coronita, y para festejar nos cepillamos dos margaritas, una detrás de otra, y regresamos al hotel más contentos que contentos. |