 A primera hora, tras las piernas en la terraza bajo la supervisión de Maite, me he acercado al BM a recoger la merluza que dejé encargada ayer; un merluzón de categoría, para preparar un guiso con patatas. Un pase por la frutería a por complementos vegetales para el guiso y a casa. El resto de la mañana me he entregado en cuerpo y alma al cocineo. He arrancado preparando un caldo de calidad, con las espinas y la cabeza, una cebolla y perejil. Una vez colado el caldo, he dejado a remojo media docena de patatas hermosas previamente peladas. Sería algo así como las doce cuando he empezado la preparación del sofrito, en la cazuela enorme negra, lo suyo. Dos cebollas hermosas, un par de dientes de ajo y un buen chorro de aceite; y perejil seco. Cuando el sofrito estaba en su punto he añadido las patatas bien cortadas haciendo crac; remover y verter caldo hasta cubrir; y a esperar. Al chupchup el guiso va cogiendo forma; añadir caldo un par de veces, unos toques de estragón y pimienta negra recién molida; a media cocción incorporo un buen puñado de guisantes finos congelados, del BM, para poner la nota de color. Se comprueban las patatas... perfectas; es el momento de añadir la merluza, una buena cantidad, las dos partes del la cola, con pintaza. Cuando ha llegado el peque, sobre las dos, el guiso estaba listo. He colocado en el centro de la mesa una ensaladera con pepino, rabanitos y cebolleta, que también ha sido del gusto del personal. ¿Y las patatas? Las patatas me han quedado SOBRESALIENTES. Qué felicidad dar bien de comer a mis amores. Al terminar le hemos regalado a Tachón la camiseta que le compramos en Capileira (pendiente foto), que le ha gustado mucho; qué bien. Aún se ha quedado un rato con nosotros, hasta las cuatro y media que había quedado con Sergi; ha confraternizado con Indi (Indi es un cielo, se le ha acercado buscando mimos, es más majo). |