 Esta mañana he puesto un poco de carne en el asador, buscando alcanzar un punto de satisfacción en las cosas cotidianas; un poco de todo. Dormir sin ayuda de Dormidina, que ayer me dio un despertar demasiado espeso y desagradable; pretendo olvidar la química y dormir tal cual. Preparar café y preparar el escenario para la conexión con Maite; las pesas negras llevaban todo el fin de semana colaborando en la tarea adhesiva de la pletina que se despegó el día de la instalación de la caldera nueva, cuando sacamos la nevera de su hueco y no controlamos que no tocara la pletina, un error de bulto que cometimos por simple falta de previsión... culpa mía sin duda. Al dejar la pletina al aire compruebo con cierto alivio que sí se ha pegado y que una vez retirados los restos de cola tiene grandes posibilidades de presentar un buen aspecto, quizás no tan bueno como cuando se instaló de nueva hace ya la tira de años; tiempo al tiempo; el tiempo hace sus estragos sobre todas las cosas, unas veces para bien y otras para mal. En la sesión con Maite hoy tocaba meter caña a la parte superior. Desde que mi lesión de rodilla ha comenzado a ser un recuerdo, mi estado de ánimo físico ha remontado y me siento con ganas de subir el listón: más peso, más repeticiones, más intensidad; aunque no puedo liberarme del temor a contraer alguna nueva lesión, a doblegarme de nuevo bajo el pulso de un dolor, y en ese plan; pero ahí voy. Tras cerrar la conexión me he adecentado y me he largado a dar un voltio de los míos; previo lavar la sábana nueva gris y dejarla colgando de la cuerda de la terraza. El día se abre con buenas expectativas climáticas; bermuda vaquera que antes fue pantalón vaquero y camiseta negra de Decathlon, y zapatillas verdes de agua; mochila, visera, y mis cositas íntimas... móvil, cascos, cartera y llavero. Bajo por los ascensores y las escaleras de Solokoetxe, cruzo el puente del Ayuntamiento y recorro el Campo Volantín hasta llegar al Puente de la Salve. Subo en ascensor y por la Alameda de Recalde me dirijo a buscar sobres de comida de los que le gustan a Indi; en el SuperCor de la Alameda no tenían de carne, sólo pescado, «no me rindo, probaré en el Corte Inglés». Las cosas de mascotas están en la sexta planta, donde el supermercado, las comidas preparadas y la cafetería chula. Compro tres paquetes, pero no son de Gelatina, no había, veremos cómo se lo toma el chaval, es un exquisito. No me puedo entretener mucho porque tenemos cita con el técnico de Saunier Duval que tiene que hacer la puesta a punto de la caldera nueva; pero aún me queda un poco menos de una hora, así que me encamino al Decathlon, en plan fisgar. En Decathlon me compro una visera azul que me camelado bastante y unas plantillas para mejorar la pisada de mis zapatillas nuevas azules, también compradas en Decathlon poco antes de salir de viaje vacacional. Y a Santutxu en metro desde la estación de San Nicolás. Boca de Zabalbide. BM habitual: queso fresco, leche y aceite. Llego a casa, el técnico aún no ha llegado; bien. Llega sobre las doce y media. Un tipo muy competente y dicharachero, que hace una inspección en toda regla. Nos deja dos tareas pendientes: colocar un limitador de presión del agua donde el contador y buscar porqué la presión del gas no es perfecta, problema cuya causa él sitúa en la instalación interior; para poner en marcha este tema hay que contactar con ZubiNor (pendiente). Antes de irse nos da un pequeño curso de manejo y nos aconseja contratar el modo de mantenimiento que incluye un modem wifi para conexión en remoto, bien para las tareas de mantenimiento, bien para la gestión de la calefacción; Raquel da el visto bueno, la cosa supone un gasto anual de unos 210€, vaya. Sin solución de continuidad, sale el técnico y me enfrasco en la comida. Acelgas con patata; con la patata preparo un ración de puré para acompañar a las verduras con un poco de gracia. Y de segundo lomo adobado con guarnición de los pimientos asados que sobraron de ayer. Una comida en condiciones, no puede haber quejas y no las ha habido. Tres y pico. El chaval está dormitando en la butaca rosa; saco la otra y me pongo junto al chaval a ver la tele un rato, mientras enredo con el móvil, en mi línea. Son las cinco cuando la nena sale del dormitorio para vestirse y ponerse guapa; tiene clase de Yoga Power a las seis menos cuarto, y va un poco acojonada, pero preciosa. La tarde está siendo soleada y calurosa. El famulio ha bajado del pueblo porque tienen pendiente elegir papel pintado para la reforma del ex-cuarto de Rebeca; van a Leroy Merlín y le han propuesto a Raquel que les acompañe, pero la nena no ha querido, yo sé porqué pero ellos no... porque les ha contado el cuento de que tiene yoga, cuando en verdad no le hace ningún tilín pasar ese rato con la parejita, jajaja; las cosas del famulio. Y no sé si es todo, pero es bastante. Alguna nota suelta... Tachón se ha embarcado en una tarea de alcance: está en las fases iniciales de pintar un cuadro de cierto tamaño. Qué tío (voy a subir fotos de esto, que creo que es lo más relevante del momento). |