El enigma de las lenguas paleohispánicas del Suroeste
miércoles, 17 de julio de 2024

Georgeos Díaz-Montexano

Resumen: Próximamente se publicará un libro revelador sobre las escrituras y lenguas del suroeste de Iberia, fruto de más de 18 años de investigación exhaustiva. Este estudio profundiza en la identificación de la familia lingüística de las antiguas inscripciones Kyneto-Tartésicas o Conio-Tartésicas, revelando que no pertenecen a las familias indoeuropeas ni afrasiáticas. Se demuestra que esta lengua es aglutinante, similar a otras lenguas eurasiáticas prehistóricas, y tiene conexiones con la macrofamilia Transeurasiática/Altaica, que data de más de 8000 años y abarca desde Asia Central hasta Europa.
El libro no solo aporta argumentos teóricos sino que también incluye la mayor base de datos de inscripciones kyneto-tartésicas, con transcripciones y una catalogación meticulosa, así como una alta calidad de imágenes de los signarios utilizados en el suroeste desde el siglo XII hasta el II a.C. Esta obra es imprescindible tanto para estudiosos del tema como para interesados en la epigrafía y la historia lingüística de Iberia. Además, quienes adquieran el libro en preventa antes de finalizar julio, disfrutarán de un descuento del 30%.



Espero publicar pronto (en agosto) el libro sobre las escrituras y lenguas del suroeste de Iberia, tras más de 18 años de duro trabajo, que en el último año me ha resultado mucho más duro aún por problemas de salud. En mi opinión, he logrado descifrar, o mejor dicho, identificar, la familia lingüística a la que pertenece la lengua usada en las inscripciones Kyneto-Tartésicas o Conio-Tartésicas y que muy probablemente sea la misma lengua de quienes crearon los signarios de Espanca, Portugal y el de Casa de Turuñuelo, Badajoz, España.
Obviamente, una vez se identifica correctamente la familia de la lengua desconocida (tal como ha pasado en todos los desciframientos anteriores), ya se puede entonces traducir (o al menos comprender) una parte importante de las inscripciones.
Os adelanto que, tanto por su tipología, como por su morfología y fonotáctica, la lengua no es, definitivamente, indoeuropea, ni afrasiática, es decir, que no es una lengua flexivo/fusionante. Esto es algo que quedará más que demostrado científicamente. De hecho, cada vez son más los paleohispanistas que están de acuerdo con ello.
Estamos, sin la menor duda, ante una lengua aglutinante como la mayoría de las lenguas eurasiáticas de la prehistoria antes del surgimiento y expansión del Proto-Indoeuropeo, y su mayor cercanía se halla con la macrofamilia aglutinante de más de 8000 años de antigüedad, que antes se llamaba Proto-Altaica y que ahora se le está empezando a denominar Proto-Transeurasiática o simplemente Transeurasiática. Como ambos términos aún coexisten (dependiendo de la escuela de lingüística), y seguro será así por muchísimo tiempo más, es que uso Transeurasiático/Altaico.
A esta macrofamilia del Transeurasiático/Altaico, que en el transcurso de miles de años logró abarcar casi toda Asia Central y Siberia, desde las partes más remotas del noreste de Asia hasta el norte de Europa y otros puntos de Europa central y occidental, pertenecen las túrquicas, las tungúsicas, las mongoles, las coreánicas y las japónicas, y ahora se podría incluir también en esta macrofamilia el Proto-Ibero, el Proto-Euskara y el Proto-Kyneto-Tartésico o Proto-Conio-Tartésico, y quizá las que se valieron de los signarios de Espanca y de Casas del Turuñuelo y las mismas lenguas habladas por los turdetan, los turdul y puede que por los bastul y bastetan también.
Es muy probable que la macrofamilia Transeurasiática/Altaica haya tenido otras lenguas representantes menores en otras zonas de Europa que desaparecieron por completo sin dejar el menor rastro, al no poseer escritura y desaparecer antes de que los griegos y romanos comenzaran a escribir sobre geografía e historia de los pueblos del mundo. Las únicas pocas pistas que han sobrevivido de estas otras posibles lenguas de la macrofamilia Transeurasiática/Altaica se podrían hallar en algunos antiguos topónimos, principalmente hidrónimos, recogidos por los autores clásicos.
Otro dato relevante, es que al menos las que han podido ser estudiadas, no solo por arqueotoponimia, sino también por epigrafía, como el Ibero y el Kyneto-Tartésico o Conio-Tartésico, y el Proto-Euskara (reconstruido gracias al hecho bendito de haber sobrevivido hasta nuestros días su descendiente), es que presentan una mayor cercanía con las lenguas túrquicas. Probablemente todas estas sean descendientes de una rama pre-proto-túrquica occidental que aún retenía muchas voces transeurasiáticas/altaicas que después sobrevivieron en lenguas como las tungúsicas y japonicas, por ejemplo, y que desde las Estepas se expandió hacia el occidente con grupos de varones portadores de linajes R1b, principalmente descendientes de R1b-P310/11.
Es decir, gente esteparia yamnaya o cercana a estos, que no se valían como idioma principal o nativo (lengua materna) del recién adquirido (por contacto con el Cáucaso) Proto-Indo-Europeo, sino de su más remota ancestral lengua transeurasiática/altaica, la misma que habían estado hablando durante miles de años desde que surgieron como linaje R1b en los mismos Montes Altai y el Lago Baikal.
Otro dato interesante, es que unos pocos (pero importantes) términos del Kyneto-Tartésico o Conico-Tartésico se pueden identificar con voces urálicas, lo cual no debe en absoluto extrañar. En el recorrido desde los Montes Altai y el Lago Baikal, la zona nuclear de origen del Transeurasiático/Altaico, pero en especial de las lenguas hijas túrquicas, es perfectamente esperable (inevitable de hecho) el contacto lingüístico con las lenguas urálicas y hasta con algunas sino-caucasianas y kartvelianas. Todas ellas se hallan en la ruta por la que debieron pasar miles de años antes de alcanzar la Europa central y occidental.
Por último, se observa al menos un término (puede que dos) importante, cuya casi única mejor explicación es a través del Afrasiático, lo cual no debería tampoco extrañar, pues serían voces de sustrato (o adstrato, pues a lo mejor pertenecía a una lengua que aún se hablaba), es decir, voces que en el suroeste de Iberia habían sobrevivido del idioma principal o dominante (aunque mixto con Proto-Indo-Europeo tardío y otras lenguas indígenas nativas del mesolítico) que habían traído desde el Creciente Fértil los agroalfareros de vida campesina durante el Neolítico, quienes solo podrían haber estado hablando el Afrasiático, como mínimo como lengua principal y dominante, pues cuando ellos comenzaron a expandirse hacia el occidente de Europa, el Proto-Indo-Europeo aún no había surgido, ni siquiera en las dataciones más antiguas que se le ha otorgado y que solo unos pocos aceptan.
En términos generales, podría decirse que la lengua Kyneto-Tartésica se compone de más del 98% de voces transeurasiáticas/altaicas, y el resto dividido entre voces urálicas y afrasiáticas (apenas un 0.25% para cada una de estas dos familias) y aproximadamente un 1% de voces indoeuropeas, pero que no forman parte del idioma, sino que solo son detectables en unos pocos antropónimos, con toda seguridad, antropónimos de una lengua de sustrato o adstrato descendiente del Proto-Indo-Europeo Tardío o Proto-Indo-Europeo Arcaico que sin duda alguna ya estaría en toda Iberia, al menos desde el Neolítico Medio o Tardío, idioma que logró coexistir con los supervivientes de los agroalfareros que llegaron en el Neolítico Temprano, provenientes del Creciente Fértil y hablantes de Afrasiático.
Este Proto-Indo-Europeo Arcaico del Neolítico Medio o Tardío habría logrado sobrevivir en Iberia (con lógicos y más que esperables cambios internos), especialmente en las partes del suroeste y oeste, hasta finales del Bronce, puede incluso que hasta la misma Edad del Hierro, cuando se comienza a escribir en las estelas Kyneto-Tartésicas y sería el idioma ancestral del Lusitano, y de otras de las cuales no nos han quedado apenas más que unos pocos datos en la arquetoponimia.
Nota 1: Este libro contiene la mayor base de datos jamás antes publicada de inscripciones kyneto-tartésicas con sus transcripciones actualmente aceptadas por la casi totalidad de la comunidad de paleohispanistas, y sus debidas catalogación, tanto por el sistema de Untermann (MLH) y el de HESPERIA (BDLP), y de la mayoría de ellas he logrado conseguir imágenes o buenos dibujos. También contiene todos los signarios conocidos (tanto paleohispánicos como fenicios y griegos) implicados en el estudio epigráfico de las escrituras del suroeste. Todo ello con una excelente calidad de alta resolución. Por lo que más allá de mis argumentos teóricos, incluso aunque no interesen en lo absoluto, al menos como manual práctico para tener en un mismo libro todo el catálogo y un amplio muestrario de signarios usados entre los siglos XII y II a. C. en casi todo el Mediterráneo, ya sería una obra recomendable.
Nota 2: Quien adquiera el libro antes de finalizar este mes de julio (opción promoción de preventa), podrá disfrutar de hasta un descuento del 30% del precio que tendrá el libro, el cual rondará los 30 euros.

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© Zalberto | enero - 2026