 Desde el bar del Guggen
Esta mañana el día que vemos desde la terraza es un día de cielo cubierto, temperatura suave y ambiente agradable, un día que invita a pasear.
Así que al finalizar la sesión de piernas y después de cortarme el pelo, ducharme y tender una colada, he salido con mi macuto térmico colgado del hombro con la idea de dar un garbeo relajado, sin pasarme de la raya como hice el lunes y el martes y que me dejaron la pata izquierda dolorida y quejosa. Cuando me dispongo a salir por la puerta suena el timbre del automático: es Tachón que viene a recoger un caballete que compró por Amazon y que puso nuestra dirección para la recogida, por si él no estaba, ya que se va el lunes a Barcelona a pasar unos días con Marta, Mikel y los peques.
Ascensores de Solokoetxe, puente del Arenal, Gran vía, Plaza Elíptica, Cafetería del Museo Guggenheim. En el bar me he sentado en una zona que desconocía, en una mesa junto a un ventanal desde el que se ve la ría, la uni de Deusto y todo eso; un sitio en el que repetir, en el que pasar un rato de relax, leer, retocar fotos, etc; un descubrimiento; y yo pongo el punto y aparte donde me da la gana, estaría bueno.
He subido a Santutxu en el 48. Un pase por el BM a comprar carne picada, cervezas, pavo para Indi, leche y ajo en polvo.
Raquel había salido en plan pingo, yo no puedo demorarme pues tenemos cita a las doce y media con el técnico de Saunier Duval (ver enlace).
Son más de la una y media cuando marcha el técnico y me pongo con la comida: albóndigas y puré de lentejas.
Sin dar tiempo a hacer la digestión marcha Raquel a dar una vuelta, a hacer tiempo hasta las cinco, hora en la que tiene su primera clase de Yoga Aéreo. Vino encantada, pero un poco con la sensación de "ay dios mío", jajaja; es muy mona.
¿Mi tarde? tranquilidad total, el Indi dando un poco por culo hasta que logré que se apalancara en la butaca para poder dedicarme a mis cosas de PC; muy a gustito.
Raquel trajo cena y la preparó: Hamburguesas veganas de pollo y un acompañamiento de tomate a la plancha y cebolla caramelizada; buena cena. Mientras dábamos cuenta de la cena disfrutamos de las imágenes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Paris; todo un derroche francés, eso sí les llovió como si lo hubiera organizado su mejor enemigo. |