 Un día esencialmente tranquilo, siempre un día de recuperación, siempre girando en la rueda, sin origen ni destino, en el eterno viaje. He optado por hacer vida casera. Raquel tampoco está por la labor, aunque disimule. Ensalada campera. Recuerdo mejor mi joven adolescencia que el menú de ayer, que los sentimientos. Cuando todo es tan cotidiano que todo cambia, cuando mantener la mirada fija al frente no es garantía de un caminar equilibrado, cuando descubres que vivir es un baile descontrolado, entonces ¿qué?, ¿qué?, poca hostia, seguir y seguir, pasar de juicios morales, e intentar dejar tranquilo a ese que vive en tu interior y que no cesa nunca de sufrir por todo, da igual lo que sea, todo tiene aristas; y mientras tanto... el tiempo corre. Indalecio ocupa mi atención, incluso llegar a agobiar levemente; Indalecio es el contrapunto inesperado. |