 Bueno, este viernes hay un eje central: la comida en Arrankudiaga con la camarilla. Pero hasta que llegue el momento de coger el metro para ir hasta la estación de Abando y allí coger un tren que nos lleve a Arranku, tengo toda la mañana para mí y mis cosas (mis mierdas iba a decir, no sé porqué).
Así que una vez terminada la sesión de piernas con la Maite y de recoger los básicos del hogar, me pongo ropa cómoda y salgo a darme una vuelta; pero hay un inconveniente: está chispeando bastante y hace fresco. Decido hacer unas compras primero para dar tiempo al día a que se aclare de lo que tiene pensado en el tema meteorológico. Me paso por el BM a comprar cuatro cosas y al salir entro al Errondaberri a echar un pincho de tortilla y a comprar otro para llevar a la nena (andamos ambos con hambre mañanera).
Total que, ahora sí, dejo todo en orden en casa y me largo, paraguas en ristre. Escaleras de Solokoetxe. Llovizna bastante. Entro a fisgar al Tyger. Salgo, llovizna que casi llueve. Me llego al Arenal, pienso en cruzar el puente y pasear por el centro; pero llovizna demasiado, y con ráfagas traicioneras; jajaja. Bah, me voy a casa a descansar. En casa; me pongo ropa de cama y me echo a descansar y a recargar energías, mientras tiro de móvil y de Olimpiadas en la tele. En ese plan. Al rato me levanto y desembalo el paquete de Amazon que hemos recibido a media mañana: la aspiradora Xiaomi que compramos hace unos días; mola un montón; la dejo instalada en el soporte de la anterior que tuvimos, la que se fue a la basura porque era una auténtica eme.¡¡¡ Tenemos aspiradora nueva Xiaomi!!!
Arrankudiaga. Ima sale a nuestro encuentro. En el jardín Pedro tiene el fuego encendido y la mesa preparada con todo, incluso con picoteos ricos. Chorizo y mejillones escabeche. En la parrilla Pedro se pelea con una morcilla y una chistorra; muy ricas ambas. Y por fin el plato fuerte: los ibéricos que ha traído Raquel, lagarto y costillas. Nos ponemos las botas y plimplamos a buen ritmo; sabiamente yo decido pasar del vino, sólo cerveza.
Y tertulia divertida. Pedro y yo le damos un repaso a la actualidad futbolera; Ima y Raquel se ponen al día, discuten un poco y ponen a parir a Santi, el morro pocho, jajaja. En fin, que muy bien. A eso de las diez y pico, noche cerrada ya, vamos los cuatro a la estación; la camarilla se despide de la misma y nosotros esperamos poca cosa, unos ocho o nueve minutos. Llegamos a casa sin contratiempos; me preparo unos huevos revueltos y a la cama.
Todo bien, Indi nos echa la lógica bronquita, pero sin mucho énfasis. Aún tenemos todo el finde para descansar y recuperar el cuerpo del consumo excesivo de alcohol y comida indigesta; lo habitual. |