El enigmático vocablo vasco, “UR”
domingo, 18 de agosto de 2024

Hace unos pocos días estudiábamos el vocablo IZ (agua) del eskuera. Ahora le toca el turno a su homólogo, UR (agua). Advirtiendo de que la exposición es larga, comenzamos.

Trayendo a colación aquella ocasión, ya hace muchísimos años, en que leí, en la “Historia Universal Siglo XXI”, que en el idioma sumerio se designaba al “agua” con la voz “ur”, al igual que lo hace el vasco, voy a introducir otro nuevo elemento de discordia, a saber:

Hace mucho tiempo también, quizá veintinueve años, que me hice con un tratado sobre pesca submarina, que se titula precisamente “La pesca submarina”, editado en 1989, obra de Antonio Ribera, instructor nacional de la Federación Española de Actividades Subacuáticas, en la que en su pág. 18, se puede leer lo siguiente:

Sin embargo, debemos precisamente a los romanos a su gran sentido práctico y a su extraordinario genio militar la creación de lo que podemos considerar como los primeros «comandos» de la historia. En efecto, fueron los romanos quienes crearon un cuerpo de nadadores de combate, perfectamente adiestrados y organizados, formado por hombres fuertes y vigorosos, excelentes buceadores todos ellos, naturalmente, a los que se encomendaron los audaces golpes de mano contra las defensas navales del enemigo, el avituallamiento a las ciudades sitiadas, el envío de mensajes secretos escritos en brazaletes de plomo, etc. A estos valientes buceadores se les daba el curioso nombre de “urinatores” (“ūrīnātor”)= el que nada debajo del agua, buzo. Hoy esta palabra nos parece un poco extraña, pero entonces no lo era, puesto que (Bucear es nadar sumergido), según el gramático latino Varrón. Por otra parte, encontramos en esta palabra y sus derivadas la antiquísima raíz sánscrita “ur”, que precisamente significa “agua”.

Tendríamos, por tanto: que la voz, “UR” = agua, fue de uso en el idioma sumerio, el primero que fue escrito en la historia de la humanidad y hablado desde, al menos, el cuarto milenio a. C.; que lo es, según el referido tratado, en el sánscrito, idioma de la familia indoeuropea, vivo aún, que se viene hablando desde comienzos del primer milenio a. C., y con el cual el latín está relacionado; y que lo es también en el vasco. Cabe decir, además, que esa misma voz, expresando la idea de “valle”, fue también de uso en la lengua caldea.

Teniendo en cuenta la antigüedad de la lengua sumeria, no emparentada con ningún idioma de su entorno ni con ningún otro conocido, respecto del sánscrito (el primero solo se usaba como lengua ceremonial y casi había desaparecido cuando apareció el segundo), es imposible que hubiera podido tener lugar un préstamo de la voz en cuestión del idioma más moderno al antiguo, sino todo lo contrario.

En cuanto a que el vasco o eskuera, hubiese recibido la voz sánscrita a través del latín, es muy improbable puesto que este último idioma no posee la voz “UR” sino solo algunos de sus posibles derivados, utilizando para expresar la idea del “agua”, la voz “AQUA”.

Vamos de todos modos a analizar con más profundidad los posibles parentescos de la voz en cuestión en el griego y latín, así como sus derivados en el propio vasco, a fin de demostrar que no nos hallamos ante un préstamo que nuestro idioma hubiese podido recibir de lengua alguna, sino que se trata de otro de los legados de la antiquísima Cultura Mediterránea, de la que nuestra lengua formó parte.

EN GRIEGO
Vamos a empezar por decir que la lengua griega desconocía y desconoce la voz “ur” y que la idea del agua se expresa en dicha lengua con el vocablo “ὕδωρ“ (hýdōr), del cual se obtienen todos los derivados relacionados con el ella, necesarios en esta lengua.

Posee, sin embargo el griego algún vocablo como “οὐρον” (“uron”= “orina”) y “ἄναυρος” (“ánauros”= “río”, “torrente”), en los que la partícula “ur” figura como prefijo en la primera y como infijo en la segunda. No sabemos si tal partícula expresa en griego la idea del “agua”, ni donde se halla su origen: si en el tronco indoeuropeo o si en su substrato indígena del Egeo. De cualquier modo, resulta poco relevante en comparación con la relación de vocablos relacionados con la voz “ur” que el vasco nos ofrecerá más abajo.

EN LATÏN
No conociendo la voz “ur” sino la de “aqua” para designar al “líquido elemento”, son ocho, que se sepa, las voces derivadas de aquella que el latín posee. Veámoslas:
“urceus” = Jarro, cántaro.
“ūrīnor” o “ūrīno” = Bucear, nadar debajo del agua.
“ūrīnātor” = Buzo.
“urna” = Urna; Caldero, herrada para sacar agua; Urna sepulcral; Urna electoral; Urna o caja para echar suertes; Hucha, urna para guardar dinero; Vasija para vino; Medida de capacidad equivalente a media ánfora; Cántaro.
“urnĭger” = Que lleva un cántaro de agua.
“urnālis” = Lo perteneciente a la medida llamada urna, vasija que la contiene.
“urnārĭum” = Lugar o mesa de piedra en que se ponían los cántaros, ollas y demás vasijas de agua.
“urnŭla” = Caldero pequeño; Pequeña urna sepulcral.

Las expresiones derivadas de “aqua”, son, sin embargo, casi cuarenta, las cuales no vamos relacionar aquí, porque no vendrían a cuento de la exposición que nos atañe en este artículo.

Se diría, pues, y sin necesidad de comparar la anterior relación con la que a continuación expondremos para el vasco, que las ocho voces expuestas son préstamos extraños al tronco indoeuropeo que el latín adquirió de alguna otra lengua. ¿De cuál?: probablemente de la lengua que hablaban las tribus integrantes de la extinta Cultura Mediterránea, en el Lacio, antes de la llegada de los invasores indoeuropeos. Démonos cuenta, además, de que las ideas que expresan estas ocho voces se resumen en dos: una, la del “recipiente”, alrededor de cual giran seis de las voces expuestas; y la otra, la de “bucear”, de la que las otras dos dependen. Ello indica una escasa presencia en el latín de los préstamos extraños al idioma derivados de la raíz “ur”, en relación con las numerosas voces de origen indoeuropeo derivadas de “aqua”, como no podía ser de otra manera.

En vasco
Veamos ahora algunas de las expresiones derivadas de la voz “ur” = agua que el eskuera nos ofrece:
“elUR” = Nieve.
“gailUR”, de gain (sobre, encima) + ur = Cumbrera del tejado (Por encima del agua).
“itURri” o “itturri” = Fuente, manantial.
“Ugarte”, de ur+arte (entre) = Isla (entre agua).
“URak hartu = Encogerse la ropa.
“URasetu” = Empapar en agua.
“URbasa”, de ur+basa (barro, cieno) = Cenagal.
“URrbatu”, de ur+batu (recoger) = Ampolla de la piel (Líquido recogido).
“URbazter”, de ur+bazter (orilla) = Orilla del río o del mar.
“URbegi”, de ur+begi (ojo) = Manantial (Ojo de agua).
“UR behera, de ur+behera (abajo) = Marea baja.
“URbizi”, de ur+bizi (vivo, viva) = Marea viva.
“URdin” = Color azul.
“URna”, de ur+na (el de, la de, lo de) = Lo del agua, el del agua, la del agua (Algún utensilio doméstico para el acarreo del agua).
“UR gora”, de ur+gora (arriba) = Marea alta.
“URolde” = Inundación.
“URontzi”, de ur+ontzi (recipiente) = Recipiente para el agua.
“URpeko”, de ur+pe (debajo)+ko (genitivo que indica posesión) = Subacuático, submarino.
“URtanta”, de ur+tanta (gota) = Gota de agua.
“URte”, de ur+te (suf. de edad, tiempo, época) = Año (Época o tiempo de agua o inundación).
Según Novia de Salcedo, parece que Astarloa lo intuyó.
“haURte”, de hau (esto, este) + urte (año) = El presente año (Este año).
“URtu” = Derretirse, fundirse, desaparecer.
“URtzu”, de ur+tzu (suf. denota abundancia) = Acuoso.

Lo dicho hasta ahora, más lo que se acaba de exponer, no deja, en mi opinión, duda alguna del carácter genuinamente vasco de la voz “ur” en cuestión y por ende, de su pertenencia al tronco común de las lenguas habladas por los pueblos pertenecientes a la antigua Cultura Mediterránea desaparecida tras las invasiones de los pueblos de origen indoeuropeo, tronco que debió tener cierta interacción con aquel al que pertenecía la lengua sumeria, lengua ésta que influyó primero sobre el acadio y luego, a través de éste, sobre el caldeo.

El latín recibió el préstamo, obviamente, de dicha cultura mediterránea, generando los ocho vocablos expuestos, que quedaron, así, como parte de su substrato pre-indoeuropeo.

Evidentemente, la posible relación de la voz vasca, en cuestión, con la supuesta raíz sánscrita “ur”, si es que la afirmación que se vierte en el libro citado al inicio, es cierta, se habría generado del mismo modo que se razonó en el artículo anterior, es decir: la Cultura Mediterránea lega a los pueblos arios en la Península Anatólica; estos migran al Este y Sudeste asiático; y de dichas estirpes arias o de una amalgama de éstas con los pueblos a los que invaden, surge el sánscrito en La India. De ahí la existencia, en su vocabulario, de la voz que el autor de la referida cita, llama raíz sánscrita “ur”.

La conclusión que es posible obtener de ésta, “mi versión”, es que tuvieron lugar dos legados lingüísticos del mismo elemento léxico, en dos momentos distintos de la prehistoria, a saber:

I
El mundo ario, si es que realmente existió, recibe la voz “ur” de la Cultura Mediterránea, en la Península Anatólica, entre el III y II milenio a. C., llevándosela consigo hasta incorporarla al sánscrito en La India.

II
Los invasores indoeuropeos de Grecia y de la Península Itálica, también de estirpe aria, reciben el mismo préstamo de la Cultura Mediterránea, a la que someten, a mediados o finales del II milenio a. C., si es que no lo traían ya consigo durante la migración desde la Península Anatólica, primero hacia el Norte y luego hacia el Oeste, bordeando la costa norte del Mar Negro, hasta llegar a la ribera norte del Mediterráneo en donde se gestan los idiomas griego y latín, que incorporan las voces supuestamente o posiblemente emparentadas con la vasca “ur” que hemos visto más atrás.

Como comentario adicional que cabría hacer, quizá el ya anteriormente estudiado vocablo, IZ, sea de origen europeo; y la expresión, UR, sea de origen medio-oriental, incorporado al euskera por aquella cultura neolítica agrícola ganadera que acabó mestizándose genética y culturalmente con la cultura cazadora-recolectora mesolítica autóctona, entre ocho y seis milenios antes del presente.

Una imagen obtenida de la revista RETEMA (Revista técnica del medio ambiente), que ofrece la vista de una gota de agua (URTANTA) cayendo sobre un estanque, vendría “de perlas” para acompañar a este texto. Como es posible deducir, este vocablo se trata del homónimo de IZTIL.

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© Zalberto | enero - 2026